Conversación con Elizabeth Schummer sobre cómo una colección de arte de 1991 se transforma hoy en una herramienta vital para la educación emocional y ambiental.
En un mundo donde la conciencia ecológica y la convivencia ciudadana son más urgentes que nunca, surge un proyecto editorial único en Venezuela."Elías el cachicamo"no es solo un cuento infantil; es una iniciativa que une el legado artístico de Carlos Zerpa con la misión educativa deEspacio Anna Frank.
Conversamos con Elizabeth Schummer, vocera de este proyecto, para entender cómo esta iniciativa busca alianzas corporativas para llevar un mensaje de solidaridad y conservación a miles de hogares venezolanos.
El renacer de una colección: De la galería al cuento infantil
El proyecto parte de una base artística muy potente: la colección "Los animales en extinción" de Carlos Zerpa. ¿Cómo surge la iniciativa de transformar esta obra plástica en el cuento "Elías el cachicamo" y cuál es el mensaje central para los niños?
Todo comenzó con una visita de Espacio Anna Frank a la escuela Samuel Darío Maldonado en Carabobo. Allí nos encontramos con esta magnífica colección de Carlos Zerpa, un trabajo encomendado originalmente por Milagros Maldonado en 1991. Al verla, surgió inmediatamente la necesidad de rescatar y destacar este hermoso trabajo.
Visualizamos que estas ilustraciones tenían el potencial de convertirse en un cuento infantil con la narrativa apropiada, dando continuidad a nuestra serie editorial "El país de los brazos abiertos". Si bien nuestros libros anteriores narraban historias de solidaridad pasada (como la migración), vimos en esto la oportunidad de contar una "historia de solidaridad presente y actual".
Para ello, conformamos un equipo de lujo: con la asesoría de Javier Aizpurua, el registro fotográfico del maestro Carlos Germán Rojas, las ilustraciones de Rosana Farías, la pluma del escritor Alex Dearden y el diseño de Carolina Arnal.
La trama sigue a Elías, un cachicamo que descubre por redes sociales que los animales están desapareciendo. Él decide recorrer Venezuela, reuniendo animales y niños para tomar acción. El mensaje central es la confluencia de dos ideas: primero, que respetando nuestras diferencias podemos unirnos por objetivos comunes con mayor contundencia; y segundo, impartir conocimiento sobre nuestra fauna y las acciones necesarias para preservar nuestro entorno.
Educación Emocional: Liderazgo y Valores
Más allá de la ecología, el cuento toca fibras de liderazgo ciudadano. ¿Cómo se integra la "educación emocional" en la narrativa y qué impacto esperan lograr con la distribución gratuita?
Los valores esenciales de Espacio Anna Frank —valentía moral, respeto a las diferencias y responsabilidad individual y colectiva— están plasmados magistralmente en la historia.
Elías demuestra una gran inteligencia emocional. Al ir en busca de los otros animales, logra sortear las diferencias naturales entre ellos, convenciéndolos de que deben luchar juntos. Él destaca las bondades de cada uno y deja de lado lo que los separa para enfocarse en lo que los une.
Queremos que los niños y jóvenes entiendan que, cuando nos enfocamos en un objetivo común, las diferencias que obstaculizan el proceso quedan en segundo plano. Es un aprendizaje sobre la coexistencia en armonía. Aspiramos a que este mensaje llegue a todos los rincones, a las pequeñas y grandes bibliotecas de las escuelas en todo el territorio nacional.
Un llamado a la Inversión Social: La fuerza de la alianza
El proyecto tiene una meta ambiciosa de imprimir entre 3.000 y 5.000 ejemplares. Para las empresas que buscan fortalecer su RSE, ¿cuáles son los beneficios de sumarse a esta "historia de arte y conciencia"?
El objetivo de los 5.000 ejemplares es estratégico: a mayor tiraje, menor costo unitario, lo que nos permite llegar a más niños. Sabemos que en tiempos difíciles no es sencillo para una sola empresa absorber el proyecto completo. Por eso, nuestra filosofía es que "en la unión está la fuerza", tal como lo descubre Elías en el cuento.
Estamos invitando a empresas que compartan el objetivo común de construir una sociedad mejor a unir esfuerzos. Al asociarse con este proyecto, las empresas no solo apoyan la cultura y la ecología, sino que vinculan su marca a valores de educación y ciudadanía.
Necesitamos unir a quienes tenemos las ideas y la intención de ejecutar los proyectos, con aquellos que tienen el músculo financiero para aterrizarlos. Las organizaciones sin fines de lucro requieren el apoyo incondicional del sector privado para educar al futuro del país.
La Urgencia del Ahora
Carlos Zerpa advirtió sobre la extinción hace casi 35 años. Ustedes señalan que "El tiempo de nuestra fauna es ahora". ¿Por qué es crucial que las empresas se sumen en este momento preciso?
Hace 35 años, la familia Maldonado y Carlos Zerpa ya se preocupaban por animales que, lamentablemente, quizás hoy ya no existen. Es imperativo actuar.
Necesitamos que las empresas se sumen para permitir que estas historias salgan de la escuela y lleguen a los hogares. Queremos que los padres lean con sus hijos, que se genere una acción lúdica que despierte conciencia. Es urgente un cambio de actitud y de paradigmas en el ser humano para salvaguardar nuestro planeta.
Invertir en este proyecto es invertir en asegurar un futuro mejor para las generaciones por venir.
Esta no es solo una propuesta de patrocinio de un libro: representa una extraordinaria oportunidad de contribuir. (Descarga el catálogo para más info)...
1-Pepito
Grillo, que le dice a Pinocho dame un silbidito. Cuando estés en problemas,
¡dame un silbidito!
2-La
enfermera en Kill Bill va caminando por el pasillo del hospital, va silbando,
lista para matar a Beatrix Kiddo.
3-El silbido
de Gohan de Dragón Ball, conocido como "Kuchibue no Kimochi". Gohan
la silba junto a su dragón, Ícaro, creando una melodía memorable mientras
levitan frente a una cascada
4-El silbido
de. El bueno el malo y el feo. Este silbido define la atmósfera de la trilogía
del dólar, incluyendo también. La muerte tenía un precio y Por un puñado de
dólares.
5-El silbido
en Django, utilizado originalmente en They Call Me Trinity
6-El silbido
de Mickey Mouse al timón, del cortometraje "Steamboat Willie". Mickey
silba la canción popular "Turkey in the Straw" mientras navega
alegremente.
7-El silbido
de Robin Hood en los dibujos animados. Esta melodía silbada en la introducción
de la película Robin Hood de Disney se llama "Whistle Stop"
8-El silbido
del animador venezolano, Renny Ottolina al comenzar su show
9-La leyenda venezolana 'El Silbón'. Ten cuidado
con el Silbón... si escuchas a lo lejos un silbido con las notas
'do,re,mi,fa,sol,la,si'. ¡escapa!
El silbido también se hace presente en las canciones.
Carlos Zerpa es un recolector. Sus performances, sus vitrinas, sus esculturas, sus instalaciones y su pintura son características de un acopio creciente de estampitas y objetos propios del mundo de la infancia, reubicados en un solo collage, en el espacio de la evocación, de los encuentros fortuitos, de la celebración plástica.
Esa reunión aparentemente dispar de cosas, imágenes, significados, climas plásticos, distingue su actual exposición: salas abarrotadas de objetos artísticos, bustos intervenidos, sillas, calaveras, platos, trofeos, mobiliario, dibujos, manteles, instalaciones y cajas. Enorme producción de desiguales timbres. Posiblemente se sentía la galería recargada pero resulta que la obra de Zerpa es así y transcurre de lo barroco a lo ampuloso, de lo espléndido a las finas estampas, de lo kitsch a las citas de la cultura.
Un nuevo elemento o capítulo de su obra introdujo el artista en esta exposición: sus esculturas en hierro. Las mismas son limpias formas, sin adornos y en ocasiones utilitarias. Estas esculturas merecían una presentación independiente, un lugar apropiado.
Carlos Zerpa. 1999, 1996. Ensamblaje. 145 x 68 x 100 cm. Cortesía: Centro de Arte Euroamericano, Caracas.
Esculturas en grandes formatos, abiertas, transparentes, con el hierro en estado bruto. Representaban corazones (a modo de jaula para pájaros), sillas y estrellas. Tenían bancos y espadas. Parecían piezas para jardines.
En la primera sala, Zerpa mostraba algunas sillas-collage-escultura, en las que condensa un buen trecho de sus fraseos. Silla-altar, silla-fetiche. Objeto intervenido hasta el delirio. Dos de ellas remataban sus brazos con puños humanos. Su silla de barbero es memorable: tiene en su espaldar numerosas tijeras y navajas, un Sagrado Corazón en llamas y un mecanismo inútil de reloj. En su cabecera hay una peineta española, en el asiento reúne un pez de porcelana, un Buda y el busto de un luchador enmascarado. En los pies hallamos un pene y la placa al campeón de fecha 9-12-79.
En el techo de esa misma sala cuelgan brazos, manos y piernas. Amasijo de extremidades pero sin connotación dramática alguna. Más bien como habitación de terror para niños.
Entre todos los caminos de la obra de Zerpa, es en el collage bidimensional, sus "vitrinas", donde seguramente se encuentra lo más elaborado de su trabajo. (Y a nuestro entender le siguen sus instalaciones, sus cerámicas y luego sus pinturas).
Esas vitrinas con todo tipo de cosas y color dejan sentir ironía, violencia, fervor de lo figurativo y de la infinita asociación de imágenes y de historias. En esas cajas zerpeanas hallamos la persistencia de un mundo festivo, popular, de la infancia, de lo incontaminado por los malestares de la vida.
Efectivamente, sus cajas siempre están alejadas del trastorno de la política y sistemáticamente recrean un tempo latinoamericano, cuyas pistas son la irreverencia, el cine — sus mitos, sus ídolos—, los cuadernos para niños, lo simpático sagrado, lo inútil coleccionable, Disney, lo culto a través de la pintura y de ésta el género popular.
Así, a lo largo de sus vitrinas vemos los discos de la Orquesta de Rafael de Paz con María Victoria cantando el bolero Como no, las figuras del Dr. José Gregorio Hernández, dados, monedas, cuchillos, llaves, Frida Kahlo, medallas, los Beatles, dientes, clavos ensangrentados, sirenitas, gallos, patillas, diablos, Adán y Eva, banderas de Italia, Batman, metras, Las señoritas de Avignon, tijeras, Los tres chiflados, tapas de refresco, barajitas... todo es un sueño, todo conlleva un espíritu positivo, todo evoca una cultura común —latinoamericana, urbana, la infancia, los años sesenta—. Quimera de lo que somos e ilusión de lo que nos define. En una de las vitrinas la imagen central es La bohémienne endormie (1897) de Henri Rousseau, en la que una mujer nómada se queda dormida en medio de un paisaje infinito: ella tiene una mandolina y una jarra y un león pasa a su lado, la olfatea y no la ataca. Zerpa rodea la modelo de Rousseau de llaves, muchas llaves, pequeñas y antiguas: la llave, el sueño, la escalera, las barajitas constituyen el torbellino de lo onírico, la abierta agrupación de imágenes, los fuertes colores, la persistencia del humor, lo heterogéneo convergente en torno al tiempo de una Arcadia del Caribe.