ZZ…Continúo aun hoy en día, escuchando buen Rock and Roll y con la misma idea de cambiar el mundo…ZZ

sábado, octubre 31, 2026

Carlos Zerpa en Obra Negra: “Tu casa es mi casa”


 

Carlos Zerpa en Obra Negra: “Tu casa es mi casa”

Celia Irina González.

 

El espacio “Obra Negra”, fundado por los artistas Itandehui Méndez y Pavel Scarubi en Santa Cruz Etla, Oaxaca, inauguró este 24 de octubre la exposición “Tu casa es mi casa” del artista contemporáneo venezolano Carlos Zerpa. Cecilia Minguer, curadora general de “Obra Negra”, ha sido responsable de la selección de artistas y de la curaduría de las dos primeras exposiciones ya realizadas, y lo será de las próximas exhibiciones, a ser inauguradas mensualmente.

Entrar a “Obra Negra” es literalmente adentrarse en una vivienda en construcción, en obra negra. En el futuro, el lugar será la casa de Pavel, Itandehui y su familia; ahora, es una edificación de dos pisos, donde es posible encontrar albañiles trabajando mientras el público vive la experiencia del arte. Se trata de un espacio provisionalmente dedicado a exhibir arte contemporáneo. Quienes son invitados a exponer se enfrentan a un lugar con vida propia, vistas impresionantes, sin puertas ni ventanas y futuros balcones que hacen que el paisaje se adentre entre los ladrillos expuestos. La exposición de Carlos Zerpa ha sido la segunda realizada en “Obra Negra”.

Carlos Zerpa vive en la Ciudad de México desde hace 8 años. Es uno de los artistas más importantes del arte contemporáneo venezolano, con una trayectoria impresionante desde la década de los 70: ha expuesto en el Museo del Barrio de NY, en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, en el Museo de Bellas Artes de Caracas, en la Bienal de Mercosur, en la Bienal de Medellín, en el Museo Carrillo Gil y en el Museo Universitario Del Chopo, entre muchos otros. “Carlos Zerpa pertenece a la generación de artistas pioneros en el ingreso a los conceptualismos en América Latina. Desde finales de los años sesenta desarrolla una exploración totalmente abierta al imaginario popular colectivo, los símbolos patrios, los ídolos, la fábula del arte y de la historia” (Cárdenas, 2017).

A pesar de que en Oaxaca ya había un grupo importante de pinturas del artista realizadas en los 90, Zerpa decidió que aquel sitio merecía obras propias. Así realizó una labor que llamaría de reubicación de objetos, citas al ready-made o al objeto encontrado “l'objet trouvé”. Alambres oxidados, cajas, neumáticos de autos, juguetes, pedazos de macetas, cartones reutilizados, botellas vacías, todo hallado en los alrededores de “Obra Negra” y resignificado dentro de la futura casa. Con elegancia, sin atiborrar el espacio sino componiendo con momentos de luz, sombras, vegetación, paredes descarnadas, Zerpa logró transformar el espacio en un extraño hábitat donde lo común deviene posibilidad simbólica.

En la entrada al segundo piso de “Obra Negra”, el público era recibido por la instalación “La última y nos vamos”: una mesa larga llena de botellas vacías; el último fragmento de la mesa continuaba en espera de ser atiborrado. Mientras tanto, la imagen de yeso de una escultura de San Judas Tadeo resaltaba entre el torrente de botellas de cerveza, ron, whisky y vodka. La mesa y una silla en cada punta estaban cubiertas por un mantel plástico amarillo con estampado de flores. Una escena que podría recordar una fiesta doméstica o una composición sofisticada. En todo caso, el detalle religioso interrumpía la regularidad objetual para advertirnos, recordarnos algo o protegernos.

Detrás de esta primera instalación se encontraban dos pinturas de dos metros de altura realizadas por el artista en los 90. Eran de aquellas pinturas aún conservadas en Oaxaca. Dos luchadores se enfrentaban, cada uno en su lienzo, pero mirándose. Uno de sus brazos era el fuerte y estaba rodeado de monedas de bolívares, en aquel momento, aún dinero fuerte, valioso. A modo de pintura pop, el fondo repetía motivos sacados de diseños de tatuaje, todo trabajando en planos de color brillante. Ambas pinturas estaban colocadas sobre el piso y recostadas contra la pared, disposición que acercaba a las pinturas a su estado objetual, conectándolas aún más con el resto de las instalaciones mostradas.

Transitando por las diferentes habitaciones de “Obra Negra” se podían encontrar 29 obras, entre instalaciones, dibujos, environments, ready-mades y pinturas. Paisajes en negro, utilizando carbón y objetos encontrados: “Cielo de Carbón”; paisajes en blanco utilizando azúcar: “Infierno de piso blanco”; tronco iluminado en rojo y blanco: “Himno al árbol”; una caja de botellas de Coca-Cola convertidas en cócteles Molotov, en potencia: “Cóctel Molotov”, tejido de neumáticos pintados de blanco: “Tijuana Stile”, cajas “Brillo” una cita directa a la obra de Andy Warhol, “Sueño con sandia en patineta”, “el derrame” y “ensamblaje planeta”, son algunas de obras realizadas por Zerpa para mí “Casa es tu casa”.

Conversé con Zerpa durante la inauguración. Un artista con una carrera larga, seguro de qué quiere decir y de qué forma decirlo en sus obras. Conocedor de los recursos del arte contemporáneo para responder ante una propuesta in situ como aquella realizada en “Obra Negra”. Estaba allí su propia historia de vida, implícitamente. Al conversar con Carlos y preguntarle por algunas de sus obras, surgieron aquellas intenciones autobiográficas, relacionadas con la experiencia de venir de un contexto represivo.

En algunos casos, el arte ayuda a traducir el trauma en símbolo, a curar al cuerpo roto. Algunas de las obras de “Tu casa es mi casa” tenían esa capacidad. Para “Crudo y rudo” había sido cavado un pequeño estanque artificial directamente en la tierra de lo que será el jardín del hogar. Forrado con plástico negro y con un tronco en el centro a modo de pivote, en aquel cuerpo de agua creado para la obra, flotaba un oso de peluche blanco bocabajo. Impresionaba; era casi una imagen creada por la vida cotidiana, un muñeco que accidentalmente había terminado allí. Sin embargo, en el contexto de aquella muestra, la imagen recreada se llenaba de sentido simbólico. Pregunté a Zerpa por su motivación y me contó que había sido un recordatorio de aquellos cadáveres que los represores en Venezuela lanzaban sistemáticamente a lagos, ríos, mar.

Arriba, justo en la sala contigua a la primera instalación, Zerpa había realizado dos instalaciones utilizando neumáticos pintados de blanco en la cara exterior “Torre Helicoide homenaje a Basquiat” y “Tijuana Style”. Aquellas obras parecían referenciar obras realizadas por artistas cubanos con neumáticos utilizados como balsas para huir de la isla y con suerte llegar a la Florida. Sin embargo, para Carlos, “Torre Helicoide homenaje a Basquiat”: torre de neumáticos diseñada y ubicada con precisión recordaba al Helicoide, espacio de muerte. Edificio construido en Caracas para ser un centro comercial que se convirtió en centro de tortura en funcionamiento durante décadas, símbolo del terror.

Aquello que parecía una exposición apacible, rodeada de montañas y cielos limpios de Santa Cruz Etla, hacía inevitable recordar la historia de una nación violenta que ha expulsado a más de 8 millones de personas al mundo. Migraciones y exilios masivos que hacen que hoy encontremos a un venezolano en casi cualquier ciudad. “Voy caminando por las calles de esta ciudad y ya no la siento como un viaje de turista; ahora sé que vivo aquí, ahora es diferente, soy un artista inmigrante, pertenezco a la diáspora venezolana” (Zerpa, 2026). Zerpa llegó a “Obra Negra” para tomar provisionalmente aquella casa y hacerla suya; eso significó también dejar ahí una historia de innegable terror. Sin embargo, la expertise de un artista entrenado permitió dejar espacio para la polifonía de sentidos, para el diálogo abierto con aquel contexto específico.

“Tu casa es mi casa” es un tremendo ejercicio de traducción de intenciones, búsquedas, vivencias, historias de vida y a la vez un recordatorio de la capacidad de la obra de arte y sus procesos para lidiar con acontecimientos complejos a través de estrategias simbólicas sofisticadas.   

Esperemos que “Obra Negra” continúe su labor por largo tiempo: traer artistas con densidad de trabajo a un espacio alejado de los circuitos habituales del arte, descentrar la mirada y posibilitar un ánimo de comunidad artística crítica, capaz de arriesgarse.

 

Referencias:

 

Cárdenas, María Luz. 2017. “Carlos Zerpa. Abra Caracas” ArtNexus 104; Arte en Colombia 150; Feb / May [https://www.artnexus.com/es/magazines/article-magazine-artnexus/5fd39260c6a763059debae98/104/carlos-zerpa] [Consultado el 26 de octubre de 2026]

 

Zerpa, Carlos. “Con sombrero de charro” 14 de septiembre, 2026 [https://carloszerpa.blogspot.com/2026/] [Consultado el 26 de octubre de 2026]

miércoles, octubre 14, 2026

Las nalgas de John & Yoko

 

Las nalgas de John & Yoko

Carlos Zerpa

En el año 3.042, la galaxia entera estaba gobernada por el Imperio de la Estética Suprema. Sus jueces intergalácticos destruían cualquier planeta que no cumpliera con los estándares perfectos de simetría y belleza geométrica y habían activado de nuevo “La Estrella de la Muerte” esa gigantesca estación espacial del tamaño de una luna que era el arma de destrucción planetaria del universo igual a la del film Star Wars.

Ya habían hecho desaparecer al planeta Neptuno y la Tierra era el siguiente objetivo. Las flotas de destructores ya estaban activando “La Estrella de la Muerte”, listas para borrar de la galaxia a la humanidad, por el caos de sus ciudades, la contaminación, las guerras y la imperfección de su arte llamado “Conceptual” pero sin concepto.

La única esperanza de la humanidad residía en la “Bóveda del Arte Olvidado”, un búnker oculto bajo los restos de lo que fue el departamento de Ringo Starr en el 34 de Montagu Square, Marylebone, en Londres. Ahí tenían una especie de “Time Capsules” onda Warhol… y un grupo de científicos rebeldes custodiaban el arma definitiva, la fotografía original de la contra portada del disco “Two Virgins” de John & Yoko.

Según las antiguas profecías contraculturales, esa imagen tomada con una cámara fotográfica con temporizador automático estaba resguardada ahí. Ese rollo de película no contenía unos simples fotogramas experimentales, sino un algoritmo de paz universal atrapado mágicamente en ese celuloide. Así que, activando un proyector cuántico de partículas, los rebeldes lograron amplificar la señal y proyectar la fotografía a escala cósmica, usando la atmósfera de la Tierra como una gigantesca pantalla de cine. De pronto, los radares y las pantallas de los invasores alienígenas se inundaron con la imagen vanguardista de las nalgas de Yoko Ono y John Lennon, divididas en cuatro cuadrantes perfectos, moviéndose rítmicamente sobre una cinta invisible.

Los jueces alienígenas, seres de pura lógica matemática, quedaron paralizados. Al principio, intentaron calcular el significado estético de los traseros. Buscaron intenciones bélicas, provocaciones políticas o mensajes ocultos, pero sus supercomputadoras no encontraron nada de eso. Solo hallaron una hipnótica, democrática y absoluta igualdad en esas nalgas que se traducían en un solo mensaje “War is Over”.

El Gran Juez del Imperio contempló la pantalla gigante en el cielo de la Tierra. Vio los traseros de esos dos poetas, músicos y activistas por la paz. Los dos idénticos en su esencia; desprovistos de ropa, clase o estatus, eran una definición pura de la neutralidad universal. Son una paradoja perfecta, susurró el Gran Juez, mientras una lágrima le caía por su mejilla cibernética. No hay fealdad aquí, ni tampoco la belleza pretenciosa que nosotros exigimos, son unas nalgas planas. Esto es la nada y el todo. Es la paz absoluta. El Imperio de la Estética Suprema apagó su arma de destrucción masiva, pusieron en off “La Estrella de la Muerte”. Conmovidos por lo hipnótico de esos glúteos espaciales, la flota dio media vuelta y abandonó el sistema solar, dejando un mensaje grabado en las estrellas: "La Tierra queda perdonada. Su arte es demasiado exótico para ser destruido". Hemos quedado hipnotizados por esas nalgas.

Y así fue como esa contra portada del disco conceptual “Unfinished Music No. 1. Two Virgins” de John & Yoko, que fue incomprendido en su propio siglo, se convirtió en el escudo definitivo que salvó a la humanidad a través del espacio y el tiempo.



lunes, octubre 12, 2026

Museo del Barrio en New York

 



Museo del Barrio en New York
Carlos Zerpa
Carteles fotografías y objetos utilizados en mi
performance "Ceremonia con Armas Blancas" en 1981  
(fotografías de Abel Naim)
Fotografía en el museo por Terry Holiday







martes, octubre 06, 2026

Exposición No-objetualismos en el Museo del Chopo

 

Exposición No-objetualismos en el Museo del Chopo

La vanguardia que desafió el fetiche del mercado

Nubes para Colombia, Pedro Terán, 1981 (acción). Foto: cortesía Pedro Terán y Henrique Faria.

El rechazo al objeto artístico como mercancía, la búsqueda de nuevas formas de participación social y la construcción de una estética anclada en la realidad local son premisas que estuvieron en el centro del debate de una de las rupturas más radicales del arte latinoamericano de los años 70: el no objetualismo.

“Realmente lo que se negaba era el carácter fetichista y mercantil que tenían en ese momento las obras artísticas”, afirmó Jorge Lopera, curador (en diálogo con Miguel A. López) de la exposición No-objetualismos. Hacia un pensamiento visual independiente, que presenta el Museo Universitario del Chopo hasta el 31 de mayo, en una versión revisada y expandida con respecto a la organizada por el Museo de Arte Moderno de Medellín, Colombia.

El término no-objetualismo, acuñado por el crítico peruano Juan Acha tras su autoexilio en México en 1972, engloba una constelación de prácticas que van desde la gráfica política hasta el videoarte, pasando por la escultura pública, las prácticas performáticas y el arte conceptual. Acha llegó a México en un momento de efervescencia creativa y política, cuando artistas de toda la región buscaban definir una visualidad propiamente latinoamericana que trascendiera los cánones importados de la modernidad europea y estadunidense, explicó Lopera.

“El no-objetualismo digamos que reacciona frente a los cánones que venían de la modernidad artística, en particular las condiciones que tenían la escultura, siempre exhibida en un pedestal o, por ejemplo, la pintura dentro del marco”, señaló el curador.

Esta expansión de los límites de la experiencia estética implicó que el arte saliera a la búsqueda de nuevas formas de participación social. En 1976, cuando Acha ingresó a la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM (hoy Facultad de Artes y Diseño), su primer proyecto de investigación se tituló precisamente Nuevas formas de participación social de las artes visuales. La preocupación por el vínculo con lo social y lo político no era meramente retórica: en medio de dictaduras, represión y el crecimiento demográfico desordenado en ciudades latinoamericanas, las prácticas no-objetuales buscaban activar al público, convertir al espectador en participante.

El contexto era definitorio. Los años 70 estuvieron marcados por teorías como la de la dependencia, que demostraba que los países subdesarrollados siempre serían dependientes de los altamente industrializados. Las prácticas no-objetuales, indicó Lopera, replantean esas condiciones de dependencia a nivel cultural: pensar propiamente lo latinoamericano, lo que está ocurriendo en la región, marca también las actitudes de activismo y las estrategias de articulación entre las prácticas artísticas y la vida cotidiana.

“La muestra intenta plantear, de un modo muy cercano a la investigación que he desarrollado a lo largo de varios años, un recorrido cronológico para interpretar los largos años 70”, sostuvo Lopera. El recorrido inicia desde mediados de los años 70, con las primeras experiencias de corte experimental en la vanguardia limeña que fueron fundamentales para Acha antes de su llegada a México.

Continúa con lo que estaba pasando en diferentes lugares de la región, como el trabajo del Centro de Arte y Comunicación de Argentina, liderado por Jorge Glusberg, que participaba en muestras conceptuales con estrategias de difusión baratas y efectivas, como fotocopias y copias heliográficas.

Un núcleo crucial de la exposición reconstruye parcialmente el Primer Coloquio Latinoamericano de Arte No-Objetual y Arte Urbano, desarrollado en el Museo de Arte Moderno de Medellín en 1981.

“Ese evento fue el punto culmen o álgido del no-objetualismo”, subrayó el curador, porque allí se puso en debate el concepto con figuras de la crítica y artistas de Venezuela, Chile, Brasil, México y Colombia. La muestra presentada en el Chopo recrea obras emblemáticas de ese encuentro: la instalación Espiral, de Magali Lara, la pieza ¿A qué le supo el desayuno?, del Grupo Proceso Pentágono –que denunciaba la desaparición de la poeta guatemalteca Alaíde Foppa–, o el performance El enviado de Dios, del venezolano Carlos Zerpa.

La exposición cierra con las resonancias posteriores del no-objetualismo, esas circulaciones subterráneas que demuestran cómo el evento de Medellín transformó prácticas individuales. La colombiana María Evelia Marmolejo, por ejemplo, decidió hacer performance de corte político después de ver la acción de las artistas venezolanas Yeni y Nan. El No-Grupo, por su parte, realizó La Agenda Colombia 83 con la guerrilla del M-19, un proyecto editorial que conmemoraba efemérides de la izquierda a través de la gráfica política.

lunes, septiembre 21, 2026

¿Yoko Ono es comunista?

 

¿Yoko Ono es comunista?

Hay una fotografía en donde aparece Yoko Ono con su hijo Sean. 

Lo curioso es que Yoko endosa una T Shirt, roja con la imagen en amarillo de la hoz y el martillo. Yo me pregunto, ¿Yoko Ono es comunista? Ja, ja, ja, será de la "Izquierda Caviar". siempre le gustó mucho el dinero. 

Nació en una familia de la aristocracia y la alta burguesía japonesa (su padre era banquero) y posee un gran patrimonio, además de haber heredado todo el dinero de Lennon, lo que se aleja de los principios del comunismo... 

Ponerse ropa con el Martillo y la Hoz, es una gran mentira. Andy Warhol, también realizó piezas de estética soviética y pinturas con el martillo y la hoz o sus retratos de Mao ¿Warhol comunista?

Warhol

¿Soy comunista, Bob Colacello?


lunes, septiembre 14, 2026

Con Sombrero de Charro


 

Con Sombrero de Charro

Carlos Zerpa

Ciudad de México 2026

Voy caminando por las calles de esta ciudad y ya no la siento como un viaje de turista; ahora sé que vivo aquí, ahora es diferente, soy un artista inmigrante, pertenezco a la diáspora venezolana. Me levanto y no estoy en un hotel, ni de paso; despierto en mi propio departamento, en una colonia decente. Hoy, como el ave Fénix, renazco en una nueva tierra, aunque soy venezolano ya me siento también mexicano. Mi Caminar por estas calles ya no es el recorrido de un peregrino; tengo la certeza de saber que ahora vivo aquí. Poseo muebles nuevos y objetos extraños; incluso los platos y cubiertos son otros, pues los míos se quedaron encerrados en unas cajas, en un depósito de Caracas al que quizás no vuelva a tener acceso. Ese es mi ayer. Mi biblioteca vuelve a estar llena. Me traje unos pocos libros que lograron cruzar conmigo la frontera, muchos otros son nuevos, y varios los he tenido que comprar por segunda vez; pues se quedaron allá, pero me resultaba vital releerlos. Mis amigos insisten en que ya hablo con acento mexicano, pero no es verdad. A leguas se nota que soy de otras tierras en cuanto abro la boca; mi origen me delata, algunas veces por mi acento piensan que soy colombiano o cubano, yo hago el chiste que soy de Guanajuato, que soy una de las momias que se escapó. Lo que ocurre es que he adoptado su jerga mexicana, incorporando palabras como: órale, pinche, chingada, carnal, güey, chido, chingón, chela o cuate. En este aprendizaje del habla, lo más complejo fue domesticar la costumbre, dejar de llamar cambures a los cambures para empezar a decirles plátanos, y memorizar los nuevos nombres de las frutas, verduras y cosas cotidianas. Camote, papaya, elote, cacahuates, sandía, playera, comal, jitomate, tamal, sarape y chiles, solo para lograr que me entiendan. Vivir aquí también es descifrar los códigos de una cultura fascinante. Al principio, hasta ducharme fue un reto, pues las llaves del agua están invertidas. Pasé un buen rato temblando de frío esperando que el agua se calentara, hasta que se me ocurrió abrir la llave derecha, pues aquí la llave derecha corresponde al agua caliente. La lógica mexicana de la plomería tenía otros códigos. La gastronomía es otro universo de sorpresas. La oferta de los menús desafía cualquier frontera culinaria. Hay restaurantes que ofrecen Sushi junto a buffalo wings, pizzerías que también venden tacos al pastor, o restaurantes chinos donde conviven los rollitos primavera (nuestras lumpias) y el chop suey con el pozole y los tamales oaxaqueños. Es cuestión de gustos, lo sé, pero aún me cuesta procesar que sirvan las pizzas con papas fritas, que algunas lleven carne molida y sobre todo, que la norma sea ponerles ketchup. Sé que México tiene un romance incondicional con el picante; hay más de 200 variedades de chiles. Bueno aquí a todo, absolutamente a todo le ponen picante y hasta hay helados con chile en polvo. Pero el colmo de los colmos lo descubrí ayer en el supermercado, pues encontré un champú de chiles jalapeños. Aquí, el picante, también te limpia la cabellera. Hoy almorcé en el mercado de Morelos y pedí lo que llaman "comida corrida". El combo es completo: sopa Azteca, arroz, un guisado de pollo en mole de chocolate, chiles rellenos, frijoles refritos, gelatina y aguas frescas de Jamaica u horchata. Todo, por supuesto, acompañado con tortillas de maíz. El arroz me llegó de un color naranja encendido por las zanahorias ralladas y para mi sorpresa, coronado con rodajas de cambur. Una combinación extraña para mis costumbres venezolanas, pero que decidí probar.

Cerca de mi casa, hay un restaurante chino, que se llama “Aladino”, que sirve comida mexicana y que lo atiende un peruano. Al entrar hay una gigantesca fotografía a todo color del Taj Mahal, ¿más sincrético?, imposible.

Aprender a moverse en esta urbe es otra escuela. Hace unos días me subí a un taxi y le pedí que me llevara a la calle Hidalgo; terminé lejísimo, en otra avenida del mismo nombre. Es la segunda vez que me pasa. Luego descubrí que la Ciudad de México alberga 644 calles llamadas Hidalgo. Tengo que estar más atento para la próxima vez.

A pesar de todo, no me he sentido extranjero en estas tierras. No hay un rechazo total (no soy gringo), aun sabiendo que el mexicano vive bajo la máxima de "primero México, segundo México y tercero México". ¡Viva Mexico, Cabrones! Entender esta idiosincrasia no ha sido sencillo.

Tengo a mi favor, que desde niño he estado vinculado a este país y a su cultura. Crecí leyendo al Charrito de Oro, a Memín Pingüin y viendo a Santo el Enmascarado de Plata y Cantinflas. Escuchando a Agustín Lara, Los Panchos, Javier Solís, Tin Tan, Pedro Vargas, César Costa, Los Teen Tops, Los Hooligans y a Cri Cri el grillito cantor. Además, sé quiénes son “La Coatlicue” y “Quetzalcóatl”.

Tengo muchos amigos mexicanos, que me han recibido con los brazos abiertos, que me ven como “cuate”, eso cuenta, es importante y tengo que decirlo. Pero, la distancia no borra mis raíces, pues amo a mi país, a Caracas, a Valencia, al Avila y al mar Caribe. No me he desligado ni pretendo hacerlo, tengo allá, mucha gente a quien quiero y quienes me quieren. Soy venezolano y camino con el orgullo de serlo en esta interminable ciudad.

Hoy domingo, estoy en mi casa, estoy comiendo tacos al pastor, con una salsa de chiles habaneros, en verdad muy picante y tomando mezcal artesanal “el mero mero”. Mis vecinos ponen una canción a todo volumen, cantada por Jorge Negrete, que llega hasta mi departamento. “México Lindo y Querido, si muero lejos de ti, que digan que estoy dormido y que me traigan aquí”. Que vaina pana, me sé esa letra, ja, ja, ja. Ya me he servido otro mezcal…

Favor de hacer “Chillar al Pollo” antes de bajarse.


 [SZ1]

miércoles, septiembre 09, 2026

Cuando El diablo se sintió innecesario.



Cuando El diablo se sintió innecesario.

Carlos Zerpa

Cuando el antagonista supremo decide cambiar de rumbo, se rompe el equilibrio de la narrativa clásica.

El fuego del infierno comenzó a tornarse azul, perdiendo esa intensidad voraz que consumía las almas. Sentado en su trono de ceniza, Lucifer dejó caer el tridente. El eco metálico resonó por los pasillos de piedra de su reino, pero a él ya no le importó. Estaba exhausto.

Hacer el mal se había convertido en una rutina burocrática, un trabajo de oficina sin sorpresas. Los humanos ya no necesitaban sus tentaciones; habían aprendido a destruirse, mentirse y traicionarse con una eficiencia que lo dejaba obsoleto. El diablo se sintió innecesario.

Se puso en pie, se sacudió el polvo de los siglos de la capa y caminó hacia la salida. Al cruzar el umbral hacia el mundo de los vivos, el viento frío de la Tierra le rozó la cara. Decidió que su primer acto de rebelión contra su propio destino sería el más terrible de todos para el orden del universo: sentarse en una banca de parque a ver el atardecer, en absoluta y perfecta paz.

miércoles, agosto 19, 2026

Así son los paquetes chilenos

 

Así son los paquetes chilenos
Carlos Zerpa
Así son los paquetes chilenos. El gran fraude
Atrapan a los "vivos" por bolsas
Una vez, hace muchísimos años, me llegó un colombiano que vendía un grabado de Picasso, decía que lo había sacado de la finca de Pablo Escobar en Colombia cuando llegó el FBI, que no sabía cuánto costaba peeeeeero que me lo vendía en solo 500 dólares, porque andaba necesitado.
Una ganga pues
Seguro que se lo vendió a alguien que le ofreció 400 dólares, y "el vivo" lo tiene orgulloso, montado en la sala de su casa. Tiene un Picasso en su casa, y presume del buen negocio que hizo
Un amigo me invitó a su casa, y orgulloso me mostró las dos pinturas que había comprado baratísimas de Oswaldo Vigas (Recuerdo que también tenía dos pinturas “sospechosas” de Claudio Perna) Yo le tomé fotos con el celular y se las mandé a Vigas, de inmediato me dijo que eran falsas y me dió instrucciones de que les rompiera la tela con un exacto. Yo no lo hice. No era mi problema. Oswaldo siempre acostumbraba a rajar las pinturas falsas que le llevaban.
A cada momento sale por ahí un grabado de "Dalí" a la venta, muy barato. También proliferan los Reverones pintados en yute y las caritas bonitas de Trompiz, un Michelena, un Cruz Diez. Gangas que te venden por un apuro, un tema medico o una obra que es de su tía que está viejita, para ayudarla. Vale cinco mil, pero te lo dejo en cuatrocientos, es una ganga.
Vas a hacer el negocio de tu vida comprando obras de artistas consagrados, a precio de gallinas flacas.
Estaban vendiendo un paisaje de Armando Reveron, pero pintado con pintura acrílica, en solo 100 dolares. Ja, ja, ja, ja.
Vivos que caen por bolsas

martes, agosto 18, 2026

Sueño un tanto "Avatar"

 

Sueño un tanto "Avatar"
Carlos Zerpa
16 - 8 - 26

Un hueco redondo en la visera de mi gorra de color azul, por el que cabía mi mano 
Traía puesta la gorra azul cobalto 
Yo, estaba entre dormido y despierto 
Caminando por los troncos de árboles caídos y sin corteza
Muchos personajes esgrimiendo machetes merodeando 
Pero no era conmigo, era un asunto de ellos
Yo no tenía miedo
Con una pequeña tijera me corté las uñas de las manos, las uñas las puse en un algodón, lo empapé de alcohol y le prendí fuego 
Así me había enseñado mi mamá, cuando  yo era niño, por eso repetí ese ritual
La llama también era azul como mi gorra
Estaba presente la imposibilidad de decir correctamente, las últimas frases del Padre Nuestro.
Mezclándose en mi cabeza, el orden, del líbrame de las tentaciones con el líbrame de todo mal.
Decidí despertarme 
Abrí los ojos, me puse en pie, fui a preparar café 
Lo de la perforación perfectamente redonda, en la visera de mi cachucha, no lo entendí

sábado, agosto 15, 2026

El dibujo que más he repetido en mi vida

El dibujo que más he repetido en mi vida

El Símbolo de la Paz

Carlos Zerpa

 

Diariamente desde el año 1969, todos los días de la semana, de lunes a domingo, siempre he dibujado el Símbolo de la Paz.

Yo lo tomé del mundo “Hippie”, de la época de Woodstock 69, apenas lo vi, me identifiqué con él, pero luego investigando me enteré que ese diseño gráfico del círculo con líneas (☮) fue creado en 1958 en el Reino Unido por el británico Gerald Holtom, pensando en el desarme nuclear, la gente marchaba con carteles con el símbolo pintado. En Estados Unidos, fue introducido por el pacifista Bayard Rustin, amigo de Martin Luther King Jr. luego fue ampliamente usado por los opositores a la Guerra de Vietnam en la década de 1960. En el film Full Metal Jacket de Stanley Kubrick, en el póster y en varias escenas, el protagonista (el soldado "Joker"/Bordinaro) lleva escrito en su casco M1 la frase “Born to Kill” junto al Símbolo de la Paz. Luego se puso en boga entre los hippies, de hecho, ellos lo adoptaron lo hicieron suyo y los pintaron en franelas, camisas, chaquetas, vehículos, muros, carteles, banderas y sombreros. Si bien a este símbolo se le bautizó en su origen como el “Logo CND” (Campaña por el Desarme Nuclear, por su sigla en inglés), con el paso de los años la gente terminó identificándolo como el “Símbolo de Paz”.

La decisión de Gerald Holtom de mantener el ícono libre de derechos, demostró ser acertada y al no está protegido por los derechos de autor, todo el mundo puede usarlo libremente.

Diariamente desde el año 1969, todos los días de la semana, de lunes a domingo, siempre he dibujado el Símbolo de la Paz. Cada vez que me baño y abro la ducha con agua caliente, el espejo del baño se empaña, cuando el vapor de agua caliente choca contra la superficie fría del vidrio y se convierte en microgotas, el vapor pasa de gas a líquido y forma una capa opaca.

Termino de bañarme, voy al espejo y con el dedo índice, hago un circulo y de inmediato dibujo también las líneas internas, creando el símbolo.

Si he dibujado todos los días el símbolo, al año lo he delineado 365 veces, lo que quiere decir que en 57 años (Desde 1969 y estamos en el 2026) lo he dibujado 20.805 veces. Coooooñooooo Mas de veinte mil ochocientas veces.

Hay quienes dibujan penes en los muros y en los vidrios llenos de polvo o empañados, yo con mi espíritu hippie, dibujo símbolos de la paz.

UN EJERCICIO INTERESANTE Y PERFORMATICO, ES QUE TU TAMBIEN DIBUJES DURANTE UNA SEMANA, TODOS LOS DIAS, EL SIMBOLO DE LA PAZ EN EL ESPEJO, DESPUES DE DUCHARTE.


 

ZZ…En el arte definitivamente hay que atreverse, hay que participar de una subversión por la libertad total como dijo el querido maestro Frank Zappa…ZZ