lunes, julio 22, 2019
Diario El Universal
El Universal.
Carlos Zerpa reconstruye los mitos que lo han configurado
Trabajos recientes del artista se expondrán desde el domingo en la galería ABRA del Centro de Arte Los Galpones
- JUAN ANTONIO GONZÁLEZ
10/05/2019 01:00 am
“El collage es sólo un medio. Es como armar un rompecabezas con figuras recortadas, queriendo contar una historia. Mi pintura también es un collage y la manera como escribo también es un collage… sin tijeras. Lo interesante es contar la historia”. Bajo esta declaración de principios, el artista Carlos Zerpa (Valencia, estado Carabobo, 1950) volverá a reencontrarse con el público a partir del domingo con la exposición Reconstrucción de un mito, que inaugurará la galería ABRA, a las 11:00 am, en sus espacios del Galpón 9, en el Centro de Arte Los Galpones.
“Mi obra está muy ligada a la cultura popular”, dice el artista (CORTESÍA)
La muestra reúne once obras recientes más una realizada por Zerpa en 1980; precisamente, la que da su nombre a la exposición: Reconstrucción de un mito (Mira que te miro). En ellas, el artista reconstruye su mitología personal, valga decir, vuelve a aquellas imágenes que obtiene de afiches, estampas o discos de vinilo y en las que personajes históricos, religiosos y de la cultura popular como Cristóbal Colón, Evita, Wilfrido Vargas, Tarzán, Peter Pan, Dumbo, Prince, José Gregorio Hernández, Gardel, Guaicaipuro o Michael Jackson, conviven, por superposición o repetición, para construir un discurso independiente de lo que cada uno de estos mitos representa.
Colón y otras especies (CORTESÍA)
Zerpa se encuentra actualmente en México, donde organiza una exposición de sus ensamblajes y presentará su libro sobre la Lucha Libre en Venezuela y "El Dragón Chino" en el auditorio del Museo Universitario Arte Contemporáneo de la Universidad Nacional Autónoma de México (MUAC), con la asistencia del hijo de Santo el Enmascarado de Plata, “enmascarado lógicamente”, dice.
Reconoce Zerpa que su obra está muy ligada a la cultura popular. “Hago muchas cosas dependiendo del ánimo en que me encuentre, manejo muchos medios (dibujo, pintura, ensamblaje, escultura, instalaciones, video, cine, performance, arte sonoro, Mail Art, fotografía). Además, me gusta escribir y hago libros... No toco ningún instrumento musical, no canto ni se bailar, pero leo, amo el cine y soy melómano”, reafirma esta artista no convencional.
Zerpa junto a uno de sus mitos más apreciados: El Santo (CORTESÍA)
-Entre algunos de sus mitos se encuentran iconos patrios, ¿cree que el actual régimen ha desvirtuado el valor de algunos de ellos?
-El gobierno en Venezuela, que ya tiene más de 20 años en el poder, ha acabado con todo.
Con los doce collages de Reconstrucción de un mito, “uno por cada mes del año, uno por cada apóstol, uno por cada signo zodiacal”, dice, Carlos Zerpa redescubre un medio con el que empezó a expresarse a los 19 años, cuando a partir de la carátula del disco del Sgt. Pepper, de Los Beatles, diseñada por Peter Blake, comenzó a hacer collages alusivos a ese trabajo.
“Ya han pasado 50 años de mi primer collage… Nunca he dejado de hacer collages. Además de dibujar, pintar, hacer ensamblajes, instalaciones, videos, escribir o performanciar, el collage siempre ha estado presente. Estamos en 2019 y ya es hora de buscar mis tijeras y ponerme a recortar”, dice el artista pionero del arte conceptual en el país.
-¿Con los años sus obras se han poblado de nuevos mitos o héroes? ¿Qué imágenes ha sumado a sus creaciones?
-Soy una esponja y voy absorbiendo todo a mi alrededor. En los últimos años he estado trabajando con cauchos de automóviles, con discos de vinilo y hasta con cientos de muelas humanas. Últimamente estoy retomando el hacer ensamblaje e incorporando objetos industriales.
La muestra estará abierta hasta el 23 de junio.
@juanchi62
domingo, marzo 24, 2019
"Cuando La Lucha Libre Era De Verdad Verdad"
"Cuando La Lucha Libre Era De Verdad Verdad"...
Narraciones Contenidas En Un Libro
Carlos Zerpa presenta con crónicas y ficciones la historia
del luchador El Dragón Chino
ESTEBAN YEPES
Con un libro anecdotario y testimonial, el artista aborda
episodios de vida y combates de este y otros que fueron héroes de la infancia
de muchos venezolanos por los años 1960 y 1970. Este sábado 13 lo presenta en
la Librería Kalathos, a las 11:00 am
Un aficionado de la lucha libre sostuvo un fructuoso
encuentro en Valencia hace nueve años con el artista plástico Carlos Zerpa, a
quien mostró y confesó secretos escondidos entre cartones de los protagonistas
de la lucha libre Catch as Catch Can de los años sesenta, con máscaras,
afiches, folletos de programas de combates y recortes de prensa.
Zerpa hizo un inventario de cuanto atesoró Wladimir
Havriluk, amigo incondicional y mano derecha del legendario luchador el Dragón
Chino, y comenzó a escribir líneas y páginas, y a reproducir testimonios y
materiales gráficos, hasta construir la historia del combatiente del
cuadrilátero, en suerte de literatura fantástica sobre la biografía de un héroe
encapuchado de la infancia de muchos venezolanos, con el libro que titula El
Dragón Chino. Cuando la lucha libre era de verdad verdad.
Para el autor, el libro que presentará este sábado es
crónica pero también literatura
“Mi nombre de hombre civil ya no interesa, ¿a quién importa
cómo me llamo? Algunos dicen que mi nombre es Jorge, otros dicen que me llamo
Carlos y otros Ling. Mi verdadero rostro es el de esta máscara, este es mi
verdadero semblante, me llamo el Dragón Chino y todos al verme comienzan a
temblar, pues soy malo, rudo y el mejor sobre el entarimado”, es uno de los
testimonios que rescató Zerpa y que estampa en un impreso sobre cartón y papel,
cocidos entre sí como para aguantar embates sobre un ring de lucha, libro que
este sábado presentará en la librería Kalathos en Los Galpones de Los Chorros
en Caracas.
El autor explica esta historia: “Es sobre el Dragón Chino,
para ponerlo a la altura de un héroe, así como lo es El Santo para los
mexicanos… Siempre con su máscara, nunca digo su nombre sin máscara, y verán al
Dragón Chino como el gran luchador que fue, con sus luchas con los grandes y de
cómo les ganaba. Es una historia con su toque de realismo mágico, para
engrandecer al personaje. A la vez hablo del entorno del país, del Catch as
Catch Can de la época de oro de la lucha libre entre los años 60 y 70”.
Para el artista Zerpa, el Dragón Chino fue un héroe
encapuchado de la infancia de muchos venezolanos
El autor invita a este encuentro único en Los Galpones para
compartir relatos anecdotarios sobre el maniqueísmo en el cuadrilátero de
lucha, con los buenos y malos-rudos, los sucios y limpios, los enmascarados y
encapados de quienes al conocerse sus identidades escondidas –las máscaras
quitadas y las cabelleras rapadas– constituyeron deshonores, y sus gritos de
guerra fantasmagóricos.
Entre crónicas, imaginaciones, ficciones y literatura, su
autor revela que en el libro se reúnen historias de grandes entre los grandes
de la lucha libre, como Bassil Battah, El Gran Lotario, El Gorila con la dama
de las cadenas, El Gran Jacobo, El Tigrito del Ring, El Dr. Nelson, Henny Awed,
Dark Buffalo, El Chiclayano, Bernardino La Marca, El Gladiador Croata, El
Guanche Canario, el Médico Asesino y Santo el Enmascarado de Plata, entre
muchos otros.
Confiesa que la obra la escribió para sacar al Dragón Chino
de lo que califica de un injustificado olvido. “Siempre lo mostraré con su
máscara –y nunca diré su nombre sin ella– en sus luchas con sus grandes
oponentes, contaré sus emocionantes y las divertidas anécdotas… para ponerlo a
la altura de un héroe, así como lo es El Santo para los mexicanos… verán al
Dragón Chino como el gran luchador que fue, con sus luchas con los grandes y de
cómo les ganaba. Es una historia con su toque de realismo mágico, para
engrandecer al personaje. Es crónica, pero también literatura”, expresa.
Añade que a la vez aborda el entorno del país, del Catch as
Catch Can de la época de oro de la lucha libre, entre los años 1960 y 1970, y
de los luchadores... para sacarlos del olvido. Y hace un alto en esta historia
para comentar que a la sazón en su período presidencial, Rafael Caldera fue un
inquisidor de la lucha libre. “Cuántas equivocaciones las de este doctor Rafael
Caldera, tan soberbio, tan arrogante, tan puritano y a la vez tan altanero y
estúpido”, revela al referirse a las consecuencias de sus decisiones en dos
períodos de gobierno.
Zerpa, quien es pintor autodidacta, revela que hace nueve
años, el 5 de octubre de 2009, por Facebook publicó: “Estoy escribiendo un
texto sobre el luchador Dragón Chino y me he entrevistado con el que le hacía
las máscaras. El Dragón Chino era arrechísimo y adelantadísimo para su época.
He estado viendo recortes, avisos y hablando con luchadores. Nueve años después
haré la presentación del libro en la Librería Kalathos, el sábado 13 de octubre
a las 11:00 am, corregido por Fedosy Santaella, diseñado por Juan Mercerón e
impreso por Gráficas Acea”.
jueves, octubre 18, 2018
Detrás de la máscara -escribe Zerpa- está el ser humano
Detrás de la máscara -escribe Zerpa- está el ser humano
MARITZA JIMÉNEZ
EL UNIVERSAL
Fue en la librería Kalathos de Los Galpones, donde luchadores de tres generaciones se dieron cita este sábado para asistir a la presentación del libro El Dragón Chino. Cuando la lucha libre era de verdad verdad, del artista Carlos Zerpa. Una producción editorial de Libros del Fuego en la que este memorioso artista rinde homenaje a uno de sus héroes de infancia, el imbatible enmascarado que simbolizó uno de los espectáculos más populares de los años 60 y 70 en Venezuela.
Pero "la lucha libre lucha por volver", coincidieron estos gladiadores que aquí recordaron sus historias, competencias y premiaciones. Luis Celta, "El Androide", de la generación intermedia, está detrás de eso.
"Hay un movimiento de recuperación en las nuevas generaciones", afirmó Carrillo, cronista de esta disciplina que es deporte y show a la vez, recordando los orígenes de la lucha en Venezuela en el Palacio de los Deportes, y luego su paso como Catch as Catch Can, a las pantallas del canal 8, hasta que un decisión del presidente Caldera decretó su desaparición.
Los nombres de El Chiclayano, El Santo, Bassil Batah, El Gran Lotario, El Tigrito del Ring, entre otros, flotaban en el ambiente, mientras los rostros, desenmascarados, de los veteranos José Graterol, "El Gavilán"; William Mujica, "El Gran Mujica"; Francisco Rodríguez, "El Guanche Canario"; "El Rebelde Pérez", ostentando sus 80 años, y Orlando Hernández Zamora, "Mao Mao", daban muestra de su prolongada fortaleza.
A sus 36 años, "El Esbirro" habló del trabajo que realiza su generación para recuperar esta disciplina desde el gimnasio vertical de Quinta Crespo, donde han hecho seis eventos, y de sus maestros, "Chan Lee", quien le enseñó a caer, y "El Gavilán del Apure", a llevar la máscara.
El libro de Zerpa, edición a dos tintas, rojo para el texto y blanco y negro las fotografías, no es biográfico, sino un recorrido por la historia profesional del Dragón. "Hay que respetarles la máscara y su nombre como enmascarados", recalcó el artista, recordando el caso de "El Santo, el Enmascarado de Plata", en México, quien pidió ser enterrado con su máscara.
"Detrás de la máscara -escribe Zerpa- está el ser humano, muy privilegiado, ya que él es quien disfruta de los logros del personaje que ha creado".
"Cuando La Lucha Libre Era De Verdad Verdad"
"Cuando La Lucha Libre Era De Verdad Verdad"...
Narraciones Contenidas En Un Libro
Carlos Zerpa presenta con crónicas y ficciones la historia
del luchador El Dragón Chino
ESTEBAN YEPES - CONTRAPUNTO
Con un libro anecdotario y testimonial, el artista aborda
episodios de vida y combates de este y otros que fueron héroes de la infancia
de muchos venezolanos por los años 1960 y 1970. Este sábado 13 lo presenta en
la Librería Kalathos, a las 11:00 am
Un aficionado de la lucha libre sostuvo un fructuoso
encuentro en Valencia hace nueve años con el artista plástico Carlos Zerpa, a
quien mostró y confesó secretos escondidos entre cartones de los protagonistas
de la lucha libre Catch as Catch Can de los años sesenta, con máscaras,
afiches, folletos de programas de combates y recortes de prensa.
Zerpa hizo un inventario de cuanto atesoró Wladimir
Havriluk, amigo incondicional y mano derecha del legendario luchador el Dragón
Chino, y comenzó a escribir líneas y páginas, y a reproducir testimonios y
materiales gráficos, hasta construir la historia del combatiente del
cuadrilátero, en suerte de literatura fantástica sobre la biografía de un héroe
encapuchado de la infancia de muchos venezolanos, con el libro que titula El
Dragón Chino. Cuando la lucha libre era de verdad verdad.
Para el autor, el libro que presentará este sábado es
crónica pero también literatura
“Mi nombre de hombre civil ya no interesa, ¿a quién importa
cómo me llamo? Algunos dicen que mi nombre es Jorge, otros dicen que me llamo
Carlos y otros Ling. Mi verdadero rostro es el de esta máscara, este es mi
verdadero semblante, me llamo el Dragón Chino y todos al verme comienzan a
temblar, pues soy malo, rudo y el mejor sobre el entarimado”, es uno de los
testimonios que rescató Zerpa y que estampa en un impreso sobre cartón y papel,
cocidos entre sí como para aguantar embates sobre un ring de lucha, libro que
este sábado presentará en la librería Kalathos en Los Galpones de Los Chorros
en Caracas.
El autor explica esta historia: “Es sobre el Dragón Chino,
para ponerlo a la altura de un héroe, así como lo es El Santo para los
mexicanos… Siempre con su máscara, nunca digo su nombre sin máscara, y verán al
Dragón Chino como el gran luchador que fue, con sus luchas con los grandes y de
cómo les ganaba. Es una historia con su toque de realismo mágico, para
engrandecer al personaje. A la vez hablo del entorno del país, del Catch as
Catch Can de la época de oro de la lucha libre entre los años 60 y 70”.
Para el artista Zerpa, el Dragón Chino fue un héroe
encapuchado de la infancia de muchos venezolanos
El autor invita a este encuentro único en Los Galpones para
compartir relatos anecdotarios sobre el maniqueísmo en el cuadrilátero de
lucha, con los buenos y malos-rudos, los sucios y limpios, los enmascarados y
encapados de quienes al conocerse sus identidades escondidas –las máscaras
quitadas y las cabelleras rapadas– constituyeron deshonores, y sus gritos de
guerra fantasmagóricos.
Entre crónicas, imaginaciones, ficciones y literatura, su
autor revela que en el libro se reúnen historias de grandes entre los grandes
de la lucha libre, como Bassil Battah, El Gran Lotario, El Gorila con la dama
de las cadenas, El Gran Jacobo, El Tigrito del Ring, El Dr. Nelson, Henny Awed,
Dark Buffalo, El Chiclayano, Bernardino La Marca, El Gladiador Croata, El
Guanche Canario, el Médico Asesino y Santo el Enmascarado de Plata, entre
muchos otros.
Confiesa que la obra la escribió para sacar al Dragón Chino
de lo que califica de un injustificado olvido. “Siempre lo mostraré con su
máscara –y nunca diré su nombre sin ella– en sus luchas con sus grandes
oponentes, contaré sus emocionantes y las divertidas anécdotas… para ponerlo a
la altura de un héroe, así como lo es El Santo para los mexicanos… verán al
Dragón Chino como el gran luchador que fue, con sus luchas con los grandes y de
cómo les ganaba. Es una historia con su toque de realismo mágico, para
engrandecer al personaje. Es crónica, pero también literatura”, expresa.
Añade que a la vez aborda el entorno del país, del Catch as
Catch Can de la época de oro de la lucha libre, entre los años 1960 y 1970, y
de los luchadores... para sacarlos del olvido. Y hace un alto en esta historia
para comentar que a la sazón en su período presidencial, Rafael Caldera fue un
inquisidor de la lucha libre. “Cuántas equivocaciones las de este doctor Rafael
Caldera, tan soberbio, tan arrogante, tan puritano y a la vez tan altanero y
estúpido”, revela al referirse a las consecuencias de sus decisiones en dos
períodos de gobierno.
Zerpa, quien es pintor autodidacta, revela que hace nueve
años, el 5 de octubre de 2009, por Facebook publicó: “Estoy escribiendo un
texto sobre el luchador Dragón Chino y me he entrevistado con el que le hacía
las máscaras. El Dragón Chino era arrechísimo y adelantadísimo para su época.
He estado viendo recortes, avisos y hablando con luchadores. Nueve años después
haré la presentación del libro en la Librería Kalathos, el sábado 13 de octubre
a las 11:00 am, corregido por Fedosy Santaella, diseñado por Juan Mercerón e
impreso por Gráficas Acea”.
martes, octubre 16, 2018
La lucha libre era de verdad y sigue siendo de verdad.
La lucha libre era de verdad y sigue siendo de verdad. A
propósito de: “Y en ésta esquina…el Dragón Chino”
Carlos Zerpa
Joaquín Ortega
CZ: La lucha libre, es como las palabras que estamos usando ahora:
vivas, directas, sinuosas o cambiantes de tono…
JO: La lucha libre evoluciona, después de aprenderse…
CZ: La lucha libre se sabe antes de usarse…
JO: La lucha libre es un baile de golpes, giros y manotazos…
CZ: La lucha libre respira y vive en el ring y fuera de él…
JO: Se pelea tantas veces en la mente, que cuando llegan los
enemigos sabemos que las trompadas ya ni siquiera duelen…
CZ: La lucha libre habla una lengua, que tal vez cambie de
acento, pero el lenguaje de los puños jamás pierde su gramática…sus puntos, sus
comas, sus puntos suspensivos…sus mayúsculas…sus signos de admiración…eso sí,
nunca punto y aparte…
JO: Antes de los Watchmen de Alan Moore, antes de las
bombas, antes de las distopías y de todos los: “érase una vez”…“antecedentes”,
“precedentes” y “previamente” la lucha libre la emprendió contra todos los
bocones hostiles…
CZ: Enemigos funestos, de saco y de corbata…enemigos de
miopía y estulticia…
JO: Enemigos cubiertos con afeites, pelucas y tules de todo
tipo…
CZ: Enemigos que adoptan batas de mujeres mezquinas dentro,
batas de facultativos desdichados por dentro…batas con batas, ceros a la
izquierda para los dioses…
JO: Batas con pesadas palabrotas y terminologías típicas del
cobarde…del que se dice voz de muchos, para ser siempre voz de nadie…
CZ: Enemigos vestidos de uniformes infelices…todos ellos
rivales y contrarios… que odian la justicia, el uno a uno, la venganza divina,
la imaginación y la retaliación humana, cansada de leyes hediondas a tiempo
pasado y escritorios mohosos…
JO: La lucha libre venezolana que se probaba jugando limpio,
tuvo que nadar contra las malas mañas,
fue siempre digna, aunque le jugaran sucio…
CZ: Una fantasía triste de poder político, de mezquindad
televisiva, de cobardía mediática…de momias de hostia en la lengua y bolsillo
rapiñero disparó a quema ropa contra los que liquidaban al mal primordial… a
mano limpia…
JO: La ballena blanca hecha de combatientes, que enseñaban
el mundo en blanco y negro a los que tenían ojos para ver y llaves para
someter…fue acorralada, pero jamás sometida…
CZ: El convoy de héroes de carne y hueso se multiplicó en
todos los que los conocieron… en quienes escucharon sus hazañas, en los que
heredaron máscaras, capas y trajes…
JO: La lucha libre es la oración del niño que crece y pide
hacerse fuerte para poner en su sitio al atropello, al ladrón, al maltratador,
al que se esconde dentro y fuera de la ley…
CZ: La lucha libre salva a la madre, al padre, a la mascota,
al conocido y al desconocido…te salva a ti y me salva a mi…
JO: La lucha libre es invocación invisible, es el alfabeto
de los nudillos, es la historia de un cosmos tras las sogas, de un ruido raro,
tras esas cuerdas que hacen música con los hombres, que se vuelven arpegios de
golpe y porrazo… vistos a la distancia del infinito…
CZ: La lucha libre es rapidez, nervio y explosión…es una
cueva de Altamira, es tapiz del medioevo, es alfombra mágica y patada voladora…
JO: La lucha libre es desplante, aspaviento, acción…héroes
de la profunda oscuridad de la noche que destellan en la luz de reflectores,
energizados por el afán de diferir toda derrota…
CZ: La lucha libre era de verdad y sigue siendo de verdad
JO: La lucha libre es una lluvia de bloques de color, metal
fundido, furia, eco y meteoritos…
CZ: la lucha libre es la vida, porque tú estás en ésta
esquina… y yo estoy en la otra esquina…
CZ y JO: Lucha libre: infierno, paraíso y vida contra los
malos y contra la muerte
Caracas, 13 octubre 2018.
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