ZZ…Continúo aun hoy en día, escuchando buen Rock and Roll y con la misma idea de cambiar el mundo…ZZ

miércoles, octubre 14, 2026

Las nalgas de John & Yoko

 

Las nalgas de John & Yoko

Carlos Zerpa

En el año 3.042, la galaxia entera estaba gobernada por el Imperio de la Estética Suprema. Sus jueces intergalácticos destruían cualquier planeta que no cumpliera con los estándares perfectos de simetría y belleza geométrica y habían activado de nuevo “La Estrella de la Muerte” esa gigantesca estación espacial del tamaño de una luna que era el arma de destrucción planetaria del universo igual a la del film Star Wars.

Ya habían hecho desaparecer al planeta Neptuno y la Tierra era el siguiente objetivo. Las flotas de destructores ya estaban activando “La Estrella de la Muerte”, listas para borrar de la galaxia a la humanidad, por el caos de sus ciudades, la contaminación, las guerras y la imperfección de su arte llamado “Conceptual” pero sin concepto.

La única esperanza de la humanidad residía en la “Bóveda del Arte Olvidado”, un búnker oculto bajo los restos de lo que fue el departamento de Ringo Starr en el 34 de Montagu Square, Marylebone, en Londres. Ahí tenían una especie de “Time Capsules” onda Warhol… y un grupo de científicos rebeldes custodiaban el arma definitiva, la fotografía original de la contra portada del disco “Two Virgins” de John & Yoko.

Según las antiguas profecías contraculturales, esa imagen tomada con una cámara fotográfica con temporizador automático estaba resguardada ahí. Ese rollo de película no contenía unos simples fotogramas experimentales, sino un algoritmo de paz universal atrapado mágicamente en ese celuloide. Así que, activando un proyector cuántico de partículas, los rebeldes lograron amplificar la señal y proyectar la fotografía a escala cósmica, usando la atmósfera de la Tierra como una gigantesca pantalla de cine. De pronto, los radares y las pantallas de los invasores alienígenas se inundaron con la imagen vanguardista de las nalgas de Yoko Ono y John Lennon, divididas en cuatro cuadrantes perfectos, moviéndose rítmicamente sobre una cinta invisible.

Los jueces alienígenas, seres de pura lógica matemática, quedaron paralizados. Al principio, intentaron calcular el significado estético de los traseros. Buscaron intenciones bélicas, provocaciones políticas o mensajes ocultos, pero sus supercomputadoras no encontraron nada de eso. Solo hallaron una hipnótica, democrática y absoluta igualdad en esas nalgas que se traducían en un solo mensaje “War is Over”.

El Gran Juez del Imperio contempló la pantalla gigante en el cielo de la Tierra. Vio los traseros de esos dos poetas, músicos y activistas por la paz. Los dos idénticos en su esencia; desprovistos de ropa, clase o estatus, eran una definición pura de la neutralidad universal. Son una paradoja perfecta, susurró el Gran Juez, mientras una lágrima le caía por su mejilla cibernética. No hay fealdad aquí, ni tampoco la belleza pretenciosa que nosotros exigimos, son unas nalgas planas. Esto es la nada y el todo. Es la paz absoluta. El Imperio de la Estética Suprema apagó su arma de destrucción masiva, pusieron en off “La Estrella de la Muerte”. Conmovidos por lo hipnótico de esos glúteos espaciales, la flota dio media vuelta y abandonó el sistema solar, dejando un mensaje grabado en las estrellas: "La Tierra queda perdonada. Su arte es demasiado exótico para ser destruido". Hemos quedado hipnotizados por esas nalgas.

Y así fue como esa contra portada del disco conceptual “Unfinished Music No. 1. Two Virgins” de John & Yoko, que fue incomprendido en su propio siglo, se convirtió en el escudo definitivo que salvó a la humanidad a través del espacio y el tiempo.



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ZZ…En el arte definitivamente hay que atreverse, hay que participar de una subversión por la libertad total como dijo el querido maestro Frank Zappa…ZZ