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sábado, octubre 31, 2026

Carlos Zerpa en Obra Negra: “Tu casa es mi casa”


 

Carlos Zerpa en Obra Negra: “Tu casa es mi casa”

Celia Irina González.

 

El espacio “Obra Negra”, fundado por los artistas Itandehui Méndez y Pavel Scarubi en Santa Cruz Etla, Oaxaca, inauguró este 24 de octubre la exposición “Tu casa es mi casa” del artista contemporáneo venezolano Carlos Zerpa. Cecilia Minguer, curadora general de “Obra Negra”, ha sido responsable de la selección de artistas y de la curaduría de las dos primeras exposiciones ya realizadas, y lo será de las próximas exhibiciones, a ser inauguradas mensualmente.

Entrar a “Obra Negra” es literalmente adentrarse en una vivienda en construcción, en obra negra. En el futuro, el lugar será la casa de Pavel, Itandehui y su familia; ahora, es una edificación de dos pisos, donde es posible encontrar albañiles trabajando mientras el público vive la experiencia del arte. Se trata de un espacio provisionalmente dedicado a exhibir arte contemporáneo. Quienes son invitados a exponer se enfrentan a un lugar con vida propia, vistas impresionantes, sin puertas ni ventanas y futuros balcones que hacen que el paisaje se adentre entre los ladrillos expuestos. La exposición de Carlos Zerpa ha sido la segunda realizada en “Obra Negra”.

Carlos Zerpa vive en la Ciudad de México desde hace 8 años. Es uno de los artistas más importantes del arte contemporáneo venezolano, con una trayectoria impresionante desde la década de los 70: ha expuesto en el Museo del Barrio de NY, en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, en el Museo de Bellas Artes de Caracas, en la Bienal de Mercosur, en la Bienal de Medellín, en el Museo Carrillo Gil y en el Museo Universitario Del Chopo, entre muchos otros. “Carlos Zerpa pertenece a la generación de artistas pioneros en el ingreso a los conceptualismos en América Latina. Desde finales de los años sesenta desarrolla una exploración totalmente abierta al imaginario popular colectivo, los símbolos patrios, los ídolos, la fábula del arte y de la historia” (Cárdenas, 2017).

A pesar de que en Oaxaca ya había un grupo importante de pinturas del artista realizadas en los 90, Zerpa decidió que aquel sitio merecía obras propias. Así realizó una labor que llamaría de reubicación de objetos, citas al ready-made o al objeto encontrado “l'objet trouvé”. Alambres oxidados, cajas, neumáticos de autos, juguetes, pedazos de macetas, cartones reutilizados, botellas vacías, todo hallado en los alrededores de “Obra Negra” y resignificado dentro de la futura casa. Con elegancia, sin atiborrar el espacio sino componiendo con momentos de luz, sombras, vegetación, paredes descarnadas, Zerpa logró transformar el espacio en un extraño hábitat donde lo común deviene posibilidad simbólica.

En la entrada al segundo piso de “Obra Negra”, el público era recibido por la instalación “La última y nos vamos”: una mesa larga llena de botellas vacías; el último fragmento de la mesa continuaba en espera de ser atiborrado. Mientras tanto, la imagen de yeso de una escultura de San Judas Tadeo resaltaba entre el torrente de botellas de cerveza, ron, whisky y vodka. La mesa y una silla en cada punta estaban cubiertas por un mantel plástico amarillo con estampado de flores. Una escena que podría recordar una fiesta doméstica o una composición sofisticada. En todo caso, el detalle religioso interrumpía la regularidad objetual para advertirnos, recordarnos algo o protegernos.

Detrás de esta primera instalación se encontraban dos pinturas de dos metros de altura realizadas por el artista en los 90. Eran de aquellas pinturas aún conservadas en Oaxaca. Dos luchadores se enfrentaban, cada uno en su lienzo, pero mirándose. Uno de sus brazos era el fuerte y estaba rodeado de monedas de bolívares, en aquel momento, aún dinero fuerte, valioso. A modo de pintura pop, el fondo repetía motivos sacados de diseños de tatuaje, todo trabajando en planos de color brillante. Ambas pinturas estaban colocadas sobre el piso y recostadas contra la pared, disposición que acercaba a las pinturas a su estado objetual, conectándolas aún más con el resto de las instalaciones mostradas.

Transitando por las diferentes habitaciones de “Obra Negra” se podían encontrar 29 obras, entre instalaciones, dibujos, environments, ready-mades y pinturas. Paisajes en negro, utilizando carbón y objetos encontrados: “Cielo de Carbón”; paisajes en blanco utilizando azúcar: “Infierno de piso blanco”; tronco iluminado en rojo y blanco: “Himno al árbol”; una caja de botellas de Coca-Cola convertidas en cócteles Molotov, en potencia: “Cóctel Molotov”, tejido de neumáticos pintados de blanco: “Tijuana Stile”, cajas “Brillo” una cita directa a la obra de Andy Warhol, “Sueño con sandia en patineta”, “el derrame” y “ensamblaje planeta”, son algunas de obras realizadas por Zerpa para mí “Casa es tu casa”.

Conversé con Zerpa durante la inauguración. Un artista con una carrera larga, seguro de qué quiere decir y de qué forma decirlo en sus obras. Conocedor de los recursos del arte contemporáneo para responder ante una propuesta in situ como aquella realizada en “Obra Negra”. Estaba allí su propia historia de vida, implícitamente. Al conversar con Carlos y preguntarle por algunas de sus obras, surgieron aquellas intenciones autobiográficas, relacionadas con la experiencia de venir de un contexto represivo.

En algunos casos, el arte ayuda a traducir el trauma en símbolo, a curar al cuerpo roto. Algunas de las obras de “Tu casa es mi casa” tenían esa capacidad. Para “Crudo y rudo” había sido cavado un pequeño estanque artificial directamente en la tierra de lo que será el jardín del hogar. Forrado con plástico negro y con un tronco en el centro a modo de pivote, en aquel cuerpo de agua creado para la obra, flotaba un oso de peluche blanco bocabajo. Impresionaba; era casi una imagen creada por la vida cotidiana, un muñeco que accidentalmente había terminado allí. Sin embargo, en el contexto de aquella muestra, la imagen recreada se llenaba de sentido simbólico. Pregunté a Zerpa por su motivación y me contó que había sido un recordatorio de aquellos cadáveres que los represores en Venezuela lanzaban sistemáticamente a lagos, ríos, mar.

Arriba, justo en la sala contigua a la primera instalación, Zerpa había realizado dos instalaciones utilizando neumáticos pintados de blanco en la cara exterior “Torre Helicoide homenaje a Basquiat” y “Tijuana Style”. Aquellas obras parecían referenciar obras realizadas por artistas cubanos con neumáticos utilizados como balsas para huir de la isla y con suerte llegar a la Florida. Sin embargo, para Carlos, “Torre Helicoide homenaje a Basquiat”: torre de neumáticos diseñada y ubicada con precisión recordaba al Helicoide, espacio de muerte. Edificio construido en Caracas para ser un centro comercial que se convirtió en centro de tortura en funcionamiento durante décadas, símbolo del terror.

Aquello que parecía una exposición apacible, rodeada de montañas y cielos limpios de Santa Cruz Etla, hacía inevitable recordar la historia de una nación violenta que ha expulsado a más de 8 millones de personas al mundo. Migraciones y exilios masivos que hacen que hoy encontremos a un venezolano en casi cualquier ciudad. “Voy caminando por las calles de esta ciudad y ya no la siento como un viaje de turista; ahora sé que vivo aquí, ahora es diferente, soy un artista inmigrante, pertenezco a la diáspora venezolana” (Zerpa, 2026). Zerpa llegó a “Obra Negra” para tomar provisionalmente aquella casa y hacerla suya; eso significó también dejar ahí una historia de innegable terror. Sin embargo, la expertise de un artista entrenado permitió dejar espacio para la polifonía de sentidos, para el diálogo abierto con aquel contexto específico.

“Tu casa es mi casa” es un tremendo ejercicio de traducción de intenciones, búsquedas, vivencias, historias de vida y a la vez un recordatorio de la capacidad de la obra de arte y sus procesos para lidiar con acontecimientos complejos a través de estrategias simbólicas sofisticadas.   

Esperemos que “Obra Negra” continúe su labor por largo tiempo: traer artistas con densidad de trabajo a un espacio alejado de los circuitos habituales del arte, descentrar la mirada y posibilitar un ánimo de comunidad artística crítica, capaz de arriesgarse.

 

Referencias:

 

Cárdenas, María Luz. 2017. “Carlos Zerpa. Abra Caracas” ArtNexus 104; Arte en Colombia 150; Feb / May [https://www.artnexus.com/es/magazines/article-magazine-artnexus/5fd39260c6a763059debae98/104/carlos-zerpa] [Consultado el 26 de octubre de 2026]

 

Zerpa, Carlos. “Con sombrero de charro” 14 de septiembre, 2026 [https://carloszerpa.blogspot.com/2026/] [Consultado el 26 de octubre de 2026]

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ZZ…En el arte definitivamente hay que atreverse, hay que participar de una subversión por la libertad total como dijo el querido maestro Frank Zappa…ZZ