ZZ…Continúo aun hoy en día, escuchando buen Rock and Roll y con la misma idea de cambiar el mundo…ZZ

jueves, octubre 18, 2018

Detrás de la máscara -escribe Zerpa- está el ser humano







Detrás de la máscara -escribe Zerpa- está el ser humano

MARITZA JIMÉNEZ
EL UNIVERSAL
 Fue en la librería Kalathos de Los Galpones, donde luchadores de tres generaciones se dieron cita este sábado para asistir a la presentación del libro El Dragón Chino. Cuando la lucha libre era de verdad verdad, del artista Carlos Zerpa. Una producción editorial de Libros del Fuego en la que este memorioso artista rinde homenaje a uno de sus héroes de infancia, el imbatible enmascarado que simbolizó uno de los espectáculos más populares de los años 60 y 70 en Venezuela.

Pero "la lucha libre lucha por volver", coincidieron estos gladiadores que aquí recordaron sus historias, competencias y premiaciones. Luis Celta, "El Androide", de la generación intermedia, está detrás de eso. 

"Hay un movimiento de recuperación en las nuevas generaciones", afirmó Carrillo, cronista de esta disciplina que es deporte y show a la vez, recordando los orígenes de la lucha en Venezuela en el Palacio de los Deportes, y luego su paso como Catch as Catch Can, a las pantallas del canal 8, hasta que un decisión del presidente Caldera decretó su desaparición. 

Los nombres de El Chiclayano, El Santo, Bassil Batah, El Gran Lotario, El Tigrito del Ring, entre otros, flotaban en el ambiente, mientras los rostros, desenmascarados, de los veteranos José Graterol, "El Gavilán"; William Mujica, "El Gran Mujica"; Francisco Rodríguez, "El Guanche Canario"; "El Rebelde Pérez", ostentando sus 80 años, y Orlando Hernández Zamora, "Mao Mao", daban muestra de su prolongada fortaleza.

A sus 36 años, "El Esbirro" habló del trabajo que realiza su generación para recuperar esta disciplina desde el gimnasio vertical de Quinta Crespo, donde han hecho seis eventos, y de sus maestros, "Chan Lee", quien le enseñó a caer, y "El Gavilán del Apure", a llevar la máscara.   

El libro de Zerpa, edición a dos tintas, rojo para el texto y blanco y negro las fotografías, no es biográfico, sino un recorrido por la historia profesional del Dragón. "Hay que respetarles la máscara y su nombre como enmascarados", recalcó el artista, recordando el caso de "El Santo, el Enmascarado de Plata", en México, quien pidió ser enterrado con su máscara. 

"Detrás de la máscara -escribe Zerpa- está el ser humano, muy privilegiado, ya que él es quien disfruta de los logros del personaje que ha creado". 

"Cuando La Lucha Libre Era De Verdad Verdad"





"Cuando La Lucha Libre Era De Verdad Verdad"... Narraciones Contenidas En Un Libro

Carlos Zerpa presenta con crónicas y ficciones la historia del luchador El Dragón Chino
ESTEBAN YEPES - CONTRAPUNTO

Con un libro anecdotario y testimonial, el artista aborda episodios de vida y combates de este y otros que fueron héroes de la infancia de muchos venezolanos por los años 1960 y 1970. Este sábado 13 lo presenta en la Librería Kalathos, a las 11:00 am
Un aficionado de la lucha libre sostuvo un fructuoso encuentro en Valencia hace nueve años con el artista plástico Carlos Zerpa, a quien mostró y confesó secretos escondidos entre cartones de los protagonistas de la lucha libre Catch as Catch Can de los años sesenta, con máscaras, afiches, folletos de programas de combates y recortes de prensa.
Zerpa hizo un inventario de cuanto atesoró Wladimir Havriluk, amigo incondicional y mano derecha del legendario luchador el Dragón Chino, y comenzó a escribir líneas y páginas, y a reproducir testimonios y materiales gráficos, hasta construir la historia del combatiente del cuadrilátero, en suerte de literatura fantástica sobre la biografía de un héroe encapuchado de la infancia de muchos venezolanos, con el libro que titula El Dragón Chino. Cuando la lucha libre era de verdad verdad.
Para el autor, el libro que presentará este sábado es crónica pero también literatura
“Mi nombre de hombre civil ya no interesa, ¿a quién importa cómo me llamo? Algunos dicen que mi nombre es Jorge, otros dicen que me llamo Carlos y otros Ling. Mi verdadero rostro es el de esta máscara, este es mi verdadero semblante, me llamo el Dragón Chino y todos al verme comienzan a temblar, pues soy malo, rudo y el mejor sobre el entarimado”, es uno de los testimonios que rescató Zerpa y que estampa en un impreso sobre cartón y papel, cocidos entre sí como para aguantar embates sobre un ring de lucha, libro que este sábado presentará en la librería Kalathos en Los Galpones de Los Chorros en Caracas.
El autor explica esta historia: “Es sobre el Dragón Chino, para ponerlo a la altura de un héroe, así como lo es El Santo para los mexicanos… Siempre con su máscara, nunca digo su nombre sin máscara, y verán al Dragón Chino como el gran luchador que fue, con sus luchas con los grandes y de cómo les ganaba. Es una historia con su toque de realismo mágico, para engrandecer al personaje. A la vez hablo del entorno del país, del Catch as Catch Can de la época de oro de la lucha libre entre los años 60 y 70”.
Para el artista Zerpa, el Dragón Chino fue un héroe encapuchado de la infancia de muchos venezolanos
El autor invita a este encuentro único en Los Galpones para compartir relatos anecdotarios sobre el maniqueísmo en el cuadrilátero de lucha, con los buenos y malos-rudos, los sucios y limpios, los enmascarados y encapados de quienes al conocerse sus identidades escondidas –las máscaras quitadas y las cabelleras rapadas– constituyeron deshonores, y sus gritos de guerra fantasmagóricos.
Entre crónicas, imaginaciones, ficciones y literatura, su autor revela que en el libro se reúnen historias de grandes entre los grandes de la lucha libre, como Bassil Battah, El Gran Lotario, El Gorila con la dama de las cadenas, El Gran Jacobo, El Tigrito del Ring, El Dr. Nelson, Henny Awed, Dark Buffalo, El Chiclayano, Bernardino La Marca, El Gladiador Croata, El Guanche Canario, el Médico Asesino y Santo el Enmascarado de Plata, entre muchos otros.
Confiesa que la obra la escribió para sacar al Dragón Chino de lo que califica de un injustificado olvido. “Siempre lo mostraré con su máscara –y nunca diré su nombre sin ella– en sus luchas con sus grandes oponentes, contaré sus emocionantes y las divertidas anécdotas… para ponerlo a la altura de un héroe, así como lo es El Santo para los mexicanos… verán al Dragón Chino como el gran luchador que fue, con sus luchas con los grandes y de cómo les ganaba. Es una historia con su toque de realismo mágico, para engrandecer al personaje. Es crónica, pero también literatura”, expresa.
Añade que a la vez aborda el entorno del país, del Catch as Catch Can de la época de oro de la lucha libre, entre los años 1960 y 1970, y de los luchadores... para sacarlos del olvido. Y hace un alto en esta historia para comentar que a la sazón en su período presidencial, Rafael Caldera fue un inquisidor de la lucha libre. “Cuántas equivocaciones las de este doctor Rafael Caldera, tan soberbio, tan arrogante, tan puritano y a la vez tan altanero y estúpido”, revela al referirse a las consecuencias de sus decisiones en dos períodos de gobierno.
Zerpa, quien es pintor autodidacta, revela que hace nueve años, el 5 de octubre de 2009, por Facebook publicó: “Estoy escribiendo un texto sobre el luchador Dragón Chino y me he entrevistado con el que le hacía las máscaras. El Dragón Chino era arrechísimo y adelantadísimo para su época. He estado viendo recortes, avisos y hablando con luchadores. Nueve años después haré la presentación del libro en la Librería Kalathos, el sábado 13 de octubre a las 11:00 am, corregido por Fedosy Santaella, diseñado por Juan Mercerón e impreso por Gráficas Acea”.

martes, octubre 16, 2018

La lucha libre era de verdad y sigue siendo de verdad.




La lucha libre era de verdad y sigue siendo de verdad. A propósito de: “Y en ésta esquina…el Dragón Chino”
Carlos Zerpa
Joaquín Ortega

CZ: La lucha libre, es como las palabras que estamos usando ahora: vivas, directas, sinuosas o cambiantes de tono…

JO: La lucha libre evoluciona, después de aprenderse…

CZ: La lucha libre se sabe antes de usarse…

JO: La lucha libre es un baile de golpes, giros y manotazos…

CZ: La lucha libre respira y vive en el ring y fuera de él…

JO: Se pelea tantas veces en la mente, que cuando llegan los enemigos sabemos que las trompadas ya ni siquiera duelen…

CZ: La lucha libre habla una lengua, que tal vez cambie de acento, pero el lenguaje de los puños jamás pierde su gramática…sus puntos, sus comas, sus puntos suspensivos…sus mayúsculas…sus signos de admiración…eso sí, nunca punto y  aparte…

JO: Antes de los Watchmen de Alan Moore, antes de las bombas, antes de las distopías y de todos los: “érase una vez”…“antecedentes”, “precedentes” y “previamente” la lucha libre la emprendió contra todos los bocones hostiles…

CZ: Enemigos funestos, de saco y de corbata…enemigos de miopía y estulticia…

JO: Enemigos cubiertos con afeites, pelucas y tules de todo tipo…

CZ: Enemigos que adoptan batas de mujeres mezquinas dentro, batas de facultativos desdichados por dentro…batas con batas, ceros a la izquierda para los dioses…

JO: Batas con pesadas palabrotas y terminologías típicas del cobarde…del que se dice voz de muchos, para ser siempre voz de nadie…

CZ: Enemigos vestidos de uniformes infelices…todos ellos rivales y contrarios… que odian la justicia, el uno a uno, la venganza divina, la imaginación y la retaliación humana, cansada de leyes hediondas a tiempo pasado y escritorios mohosos…

JO: La lucha libre venezolana que se probaba jugando limpio, tuvo que nadar contra  las malas mañas, fue siempre digna, aunque le jugaran sucio…

CZ: Una fantasía triste de poder político, de mezquindad televisiva, de cobardía mediática…de momias de hostia en la lengua y bolsillo rapiñero disparó a quema ropa contra los que liquidaban al mal primordial… a mano limpia…

JO: La ballena blanca hecha de combatientes, que enseñaban el mundo en blanco y negro a los que tenían ojos para ver y llaves para someter…fue acorralada, pero jamás sometida…

CZ: El convoy de héroes de carne y hueso se multiplicó en todos los que los conocieron… en quienes escucharon sus hazañas, en los que heredaron máscaras, capas y trajes…

JO: La lucha libre es la oración del niño que crece y pide hacerse fuerte para poner en su sitio al atropello, al ladrón, al maltratador, al que se esconde dentro y fuera de la ley…

CZ: La lucha libre salva a la madre, al padre, a la mascota, al conocido y al desconocido…te salva a ti y me salva a mi…

JO: La lucha libre es invocación invisible, es el alfabeto de los nudillos, es la historia de un cosmos tras las sogas, de un ruido raro, tras esas cuerdas que hacen música con los hombres, que se vuelven arpegios de golpe y porrazo… vistos a la distancia del infinito…

CZ: La lucha libre es rapidez, nervio y explosión…es una cueva de Altamira, es tapiz del medioevo, es alfombra mágica y patada voladora…

JO: La lucha libre es desplante, aspaviento, acción…héroes de la profunda oscuridad de la noche que destellan en la luz de reflectores, energizados por el afán de diferir toda derrota…

CZ: La lucha libre era de verdad y sigue siendo de verdad

JO: La lucha libre es una lluvia de bloques de color, metal fundido, furia, eco y meteoritos…

CZ: la lucha libre es la vida, porque tú estás en ésta esquina… y yo estoy en la otra esquina…

CZ y JO: Lucha libre: infierno, paraíso y vida contra los malos y contra la muerte

Caracas, 13 octubre 2018.

sábado, septiembre 22, 2018

EL DRAGÓN CHINO EN LOS HERMANOS CHANG... UN ADELANTO.


EL DRAGÓN CHINO EN LOS HERMANOS CHANG... UN ADELANTO.

Por Carlos Zerpa

¿QUIÉN ERA EL DRAGÓN CHINO?

Los dragones tienen fuego adentro, lo producen y luego lo vomitan. Se dice, que en verano, cuando el fuego interno es de muy alta temperatura, los dragones atacan a los elefantes. Esto lo hacen para beberles toda la sangre y calmar ese fuego interno, beben sangre de elefantes, que como nadie ignora, es muy fría.

 A. Plinio  
Libro Octavo de Historia Natural


El anunciador, el popular Pepe Pedroza, prácticamente gritaba:

«¡Eeeeeen Eeeeeeestaaaa Esquiiiiiiiiiinaaaaaa Eeeeel Dragóooooon Chiiiiinooooo, con ciento diez kilooooos… y un cuarto!»

El Dragón Chino nos cuenta su historia: «Quise llamarme y tomar el símbolo del Dragón Chino, porque el dragón representa las fuerzas de la naturaleza y del universo. Puede habitar tanto en la tierra como en el cielo, en el agua como en el aire, hacerse invisible y mantenerse presente. Se le asocia con la sabiduría y la longevidad en todas las leyendas, rodeado siempre de la energía positiva y sobrenatural. Según las historias registradas en la cultura milenaria china, los seres humanos podían convertirse en dragones, en seres de luz, a través de la magia. Así se cuenta que un hombre, tras estudiar las magias, logró transformarse en un dragón al ingerir una perla. Yo también ingerí una perla negra de la isla de Margarita, me la tragué una semana antes de subirme al ring por primera vez con mi máscara y atuendo del Dragón Chino. Desde ese instante, mi mirada atraviesa muros y, si es necesario, puedo lanzar fuego por mi boca. Yo soy el Dragón. Me presenté por primera vez como luchador profesional el primero de febrero de 1959, en el Palacio de los Deportes en Caracas. Lo mío era la velocidad en la lucha y, desde mi llegada, las cosas comenzaron a cambiar en ese lugar, pues no estaba interesado en una lucha estilo sumo, de dos mastodontes gordos casi bailando bolero. La idea estaba en dar golpes aquí, vueltas allá, saltos mortales e intercambio de acciones, moviéndome más rápido que la propia intuición de mis oponentes. Me di cuenta rápidamente que la lucha era noble y que podía hacer cosas arriba del ring mucho mejores y más espectaculares que las que hacían los mejores luchadores de ese entonces. Me di cuenta que el mundo de los rudos era mi mundo, me di cuenta  de quién era y de quién soy.

»El Dragón Chino soy yo, yo mismo me inventé y me convertí en mi propia invención. Lo de chino viene por mis ojos que son achinados. Cuando era joven, las chicas de mi barrio siempre me lo decían y se enamoraban de mí aun antes de ser luchador. Cuando decidí buscar mi nombre artístico, escogí, por lo terrible, al dragón, ese ser mitológico aterrador que echa fuego por sus fauces y es temido por todos. Por mis ojos chinos, unidos a la imagen del dragón, llegué al nombre que uso y que identifica al personaje que soy. Mi nombre de hombre civil ya no interesa, ¿a quién le importa cómo me llamo? Algunos dicen que mi nombre es Jorge, otros dicen que me llamo Carlos y otros Ling. Mi verdadero rostro es el de esta máscara, éste es mi verdadero semblante, me llamo el Dragón Chino y todos al verme comienzan a temblar, pues soy malo, rudo y el mejor sobre el entarimado.

»Los organizadores de las luchas inventaron otros dragones que pelearan para suplantarme, pero eran sólo peleles, monigotes, títeres a los que les pusieron una máscara y les asignaron ese nombre para emularme. Me daban lástima, porque no tenían personalidad, no era nada. El verdadero Dragón soy yo, y si me topaba con ellos en el ring, los despedazaba y desenmascaraba por falsos. Era el Bassil Battah que intentaba sacarme del juego y poner en mi lugar a otro Dragón más manejable que yo y que no lo opacara a él. Jajaja.

»Mi papel era el de ser en verdad muy rudo y yo trataba de hacerlo bien. Hago honor al apelativo popular de ser el “rey de los sucios” y, por supuesto, nunca faltaron los insultos, las ofensas y hasta agresiones personales contra mi persona provenientes de la fanaticada, entre quienes se encontraba Paulita, la madrina de los luchadores, que se hacía la señal de la cruz apenas me veía, (“Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, del dragón Chino líbranos señor, Dios nuestro, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén”) como si al verme estuviese viendo al mismísimo diablo.  ¡Jajajaja, cuando ella me veía me sacaba una cruz y yo cuando la veía le mostraba los dientes y le gruñía, grrrr!»

Sergio Lagardez Jr. opina: «Recordamos perfectamente su violencia, su rudeza, su extrema crueldad en el ring. Era raro que una pelea en la cual el Dragón participara no culminara en un derramamiento de sangre».

El Dragón Chino vuelve a traer sus recuerdos: «Como ya les dije, fue el primero de febrero de 1959 cuando por primera vez comencé a luchar en Venezuela, en el Palacio de los Deportes. El dólar estaba a 3,40 bolívares y la empresa podía pagarme muy bien. Yo era la estrella y ganaba buen dinero».

Las máscaras, el atavío, las batas, las túnicas y toda la imagen fueron diseñadas por el mismo Dragón. Su primera máscara la hizo el mismo, pero la confección futura las hizo siempre Wladimir Havriluk. El bordado de sus batas lo realizaron monjitas de un convento de clausura en Chile y también las monjas de la orden de San José de Tarbes de Venezuela. Ellas primero bordaron flores, faroles, nubes y rosas en el frente, pusieron mostacillas, canutillos y pedrerías; luego, un poco asustadas, los grandes dragones de las espaldas. Estas batas de satén rojo, azul marino, verde esmeralda o negro profundo eran la admiración de las mujeres, que las tocaban con sus dedos al pasar el luchador por la primera fila, como si se tratara de un santo, como si se tratara de un mago, de una divinidad. Paradójicamente, siempre alguien se las rompía, con odio se las destrozaban, el público o sus contrincantes se ensañaban contra ellas. Eran tan elegantes y bellas y aun así las hacían jirones. Luego los pedazos eran recogidos, se los llevaban los fanáticos a sus casas, como talismanes, como recuerdos, como amuletos, como cada pedazo fuese un souvenir. Recuerdo que en el Mercado Municipal de Valencia, en un puesto donde vendían yerbas curativas, plantas medicinales y cosas de santería, entre los talismanes, cruces de Caravaca, semillas de peonía y pepas de zamuro, vi en bolsitas hechas de papel celofán pedacitos de tela de seda y satén, rojos y azules celestes con fragmentos de bordados, pedazos de la bata del Dragón Chino como amuletos para el mal de ojo y otras maldiciones; digamos que como protección contra todo mal. Se decía que si llevabas dentro de tu cartera un pedazo de tela de seda de la bata del Dragón Chino, la abundancia económica y el éxito con las mujeres no se harían esperar.

El Dragón recuerda: «Es que desde pequeño siempre me gustaba lo mejor. Desde chiquitito mi madre me enseñó a andar limpio, bien arreglado. Siempre quería lo mejor para mí. Cuando comencé lo de la lucha, me dije: “Si debo usar capas, pues tengo que llamar la atención con las mejores. Me las mandé a hacer de terciopelo, tela de chifón y seda, con cara por ambos lados, todo un lujo».

Sergio Lagardez Jr. se pregunta: «¿Tuvo el Dragón alguna vez una interpelación,  invitación o manifestación de curiosidad por parte de los chinos o de sus embajadores en Venezuela o el mundo? ¿Por qué lucía tanto lujo en el ring? ¿Por qué sus largas uñas las llevaba pintadas de negro a lo mandarín? ¿Por qué al caminar sus movimientos de pasos cortos con manos y brazos movidos eran en zigzag? Eso nunca lo sabremos».

El Dragón nos cuenta: «Recuerdo una vez que vino un grupo de chinos. Venían del medio diplomático a notificarme que era el invitado de honor de una comida que me habían hecho, a mí, al Dragón Chino. Hablaron con mi valet en francés. Decidí no acudir a la invitación y dejarlos plantados, yo era el Emperador».

Wilmer Ramos nos informa: «Hay gente que dice que el Dragón estaba en China en los tiempos convulsionados de las luchas políticas, y había sido objeto de una agresión muy fuerte, que le habían cortado la lengua y por lo tanto no podía hablar. Jajaja. Esto era una gran mentira, pues siempre lo escuchamos hablar en la televisión, profiriendo amenazas a sus rivales. Lengua tenía, y viperina».

Rocco Nocella asegura: «Al Dragón Chino, cuando se enfurecía, se le ponían los ojos todos rojos, la parte blanca roja, y el iris rojo también; era algo espeluznante. Lo que pasa es que como la televisión se veía en blanco y negro y él usaba máscara, no se le notaba. Pero el contrincante sí se daba cuenta. El que lo veía descubría que eran completamente rojos, inyectados de sangre como Drácula; por eso temblaban los que lo miraban».

Nos sigue contando el Dragón Chino: «El diseño de mis batas era mío. Recuerdo que los bordados de la primera que me hice fueron, paradójicamente, realizados por unas monjitas en Chile. No fue fácil persuadirlas, pues al parecer entreveían algo satánico en la figura del dragón que tenía que ir en la espalda; así que les mandé a bordar unas rosas en el frente y luego el resto. Esa primera bata era de terciopelo en doble faz con pedrerías orientales y con los mejores bordados que han visto mis ojos. Pero al igual que todas las otras batas, me las destrozaron aquí en Venezuela».

Raymundo Valentino Asad recuerda: «Lujoso equipo de batín al estilo mandarín y máscara con alegorías sugerentes de dragón. La Lucha Libre en Venezuela jamás conoció un peleador tan lujoso en sus atuendos».


(Esto es apenas un adelanto de Y EN ESTA ESQUINA… EL DRAGÓN CHINO / CUANDO LA LUCHA LIBRE ERA DE VERDAD VERDAD, magnífico libro de crónica y ficción que gira en torno a la vida de uno de los rudos más rudos de la lucha libre venezolana, toda una leyenda que debe ser recordada y traída de nuevo a nuestros tiempos. En esa labor se encuentra el maestro de las artes plásticas, Carlos Zerpa, quien se dedicó durante años a investigar y entrevistar a todos aquellos que saben y supieron de la lucha libre en Venezuela y, en especial, del gran Dragón Chino. Pronto el libro en Venezuela y en México... Vayan con Dios, amén).

la nota de prensa en El Universal


Y EN ESTA ESQUINA… EL DRAGÓN CHINO


Y EN ESTA ESQUINA… EL DRAGÓN CHINO
Cuando la Lucha Libre era de verdad - verdad…
Años 50s 60s y 70s.
A la memoria del gran «Dragón Chino», (1921-2002)
 
Escrito por Carlos Zerpa
Corregido por Fedosy Santaella y diseñado por Juan Merceron.






Obras del venezolano Carlos Zerpa son admiradas en el Museo La Tertulia de Cali


Obras del venezolano Carlos Zerpa son admiradas en el Museo La Tertulia de Cali





Arte y Cultura
La muestra incluye collages realizados con imágenes religiosas
Obras del venezolano Carlos Zerpa son admiradas en el Museo La Tertulia de Cali
CONTRAPUNTO
Martes, 18 de Septiembre de 2018 a las 4:50 p.m.
La exposición también reúne piezas de varios artistas a partir de la intervención de láminas producidas por el taller de Gráficas Molinari, que desde su fundación y hasta 1990 reprodujo imágenes religiosas, mitológicas y retratos

Una selección de obras del artista venezolano Carlos Zerpa, forma parte de la exposición Las populares gráficas Molinari. Versión, subversión y perversión de las imágenes, que se presenta actualmente en el Museo La Tertulia, en la ciudad de Cali, Colombia.

La muestra, realizada gracias a la colaboración de artistas, fundaciones y espacios expositivos como Galería El Dorado, en Bogotá, y la Galería ABRA, en Caracas, reúne un conjunto de piezas de varios artistas que desarrollaron obras de arte a partir de la intervención de láminas producidas por el famoso taller de Gráficas Molinari.



Gráficas Molinari es un proyecto de investigación que se ha desarrollado durante los últimos años, liderado por Lucas Ospina y José Ruiz —curadores de la muestra junto a Mariana Rodríguez— que junta obras de la colección Tertulia y de otros museos e instituciones en torno al universo Molinari; una empresa española fundada en 1952 por el español Antonio Molinari en Cali, Colombia, que durante los años 60 y 70 fue la encargada de abastecer al país de imágenes religiosas y populares.

Desde su fundación y hasta 1990, Gráficas Molinari reprodujo imágenes religiosas, mitológicas, de género, retratos, farándula, bodegones y paisaje, que fueron usadas para hacer collage, intervenidas, enmarcadas, copiadas, ensambladas y apropiadas por artistas, creando algunas de las obras de arte más representativas de la etapa contemporánea de la plástica.



Tal es el caso de artistas como la colombiana Beatriz González, quien las usa como referentes para sus pinturas desde 1967; Álvaro Barrios y Juan Camilo Uribe, quienes las utilizan como insumo principal para sus collages; así como los artistas venezolanos Rolando Peña y Carlos Zerpa.

En el año 2016, la galería venezolana ABRA presentó, en alianza con el proyecto de investigación ArtEncontrado, la muestra individual Archivo abierto: Carlos Zerpa, en la que se mostraron algunas de las obras de Zerpa, actualmente expuestas en el Museo La Tertulia en la ciudad de Cali.

La exposición Las populares gráficas Molinari. Versión, subversión y perversión de las imágenes, se estará presentando hasta el 28 de febrero del año 2019 en el Museo La Tertulia, ubicado en la avenida Colombia, No. 5-105 Oeste, Cali, Colombia. El horario es de martes a sábados de 10:00 am a 7:00 pm, y los domingos de 2:00 a 6:00 pm.


Carlos Zerpa y sus “Molinari” están en el Museo La Tertulia


Carlos Zerpa y sus “Molinari” están en el Museo La Tertulia
La institución colombiana exhibe una colectiva con las famosas imágenes


Diario El Universal
21/09/2018 01:00 am
Maritza Jiménez.

Desde niño, Carlos Zerpa conoció los famosos cromos Molinari, a los que veía en "tiendas, bodegas y quincallas". Como artista, mucho antes de realizar sus vitrinas, las convirtió en la base de collages en las que son intervenidas, resemantizándolas.

"Es un juego en el que intento desmitificarlas, equiparándolas con imágenes del arte universal", afirma el artista a propósito de estas obras con las que participa por Venezuela en la muestra Las populares "Gráficas Molinari. Versión, subversión y perversión de las imágenes", expuesta actualmente en el Museo La Tertulia de Cali, Colombia.

Gráficas Molinari fue un taller de gráfica popular fundado en 1952 por el español Antonio Molinari en Cali, Colombia. Desde esa década, y hasta finales de los 80, la empresa reprodujo imágenes religiosas, mitológicas, de género, retratos, farándula, bodegones y paisajes a través de cromolitografías, una técnica de impresión que permite un color vívido e inusual, dado el empleo de más de cuatro tintas y gamas especiales.

Esta belleza, con el tiempo atraería la atención de artistas de diversos países, quienes harían con ellas collages intervenidos, enmarcados, copiados, ensamblados y apropiaciones, con el resultado de singulares obras de arte representativas de un momento importante en la búsqueda de nuevos lenguajes en la plástica contemporánea.

Estas obras fueron reunidas en la muestra que tiene lugar en Cali, gracias a la colaboración de artistas, fundaciones y espacios expositivos como Galería El Dorado, en Bogotá, y la Galería ABRA, en Caracas, que reunieron un conjunto de piezas de estos artistas que desarrollaron obras de arte a partir de la intervención de láminas producidas por el famoso taller.

Gráficas Molinari es un proyecto de investigación que se ha desarrollado durante los últimos años, liderado por Lucas Ospina y José Ruiz -curadores de la muestra, junto a Mariana Rodríguez- que aglutina obras de la colección Tertulia y de otros museos e instituciones en torno al universo Molinari.

En la muestra de Cali figuran la colombiana Beatriz González, quien las usa como referentes para sus pinturas desde 1967; Álvaro Barrios y Juan Camilo Uribe, quienes las utilizan como insumo principal para sus collages, y el venezolano Carlos Zerpa.

Cabe acotar que las obras de Zerpa participantes en esta exposición del Museo La Tertulia fueron expuestas en 2016 por la galería ABRA, en la individual Archivo Abierto: Carlos Zerpa, en alianza con el proyecto de investigación ArtEncontrado.



lunes, agosto 27, 2018

Carlos Zerpa: Las galerías comerciales han asumido el rol de museos
Diario El Nacional
09:03 am 15-Abr de 2012
Entrevista por Tal Levy

El artista lamenta que sólo los creadores afines al oficialismo tengan acceso a las instituciones museísticas y considera que los grafitis que promociona el Gobierno carecen de fuerza por ser panfletarios. Cuestiona la proliferación de un arte conceptual sin concepto y celebra que los artistas se desmarquen de las imposiciones por crear "ismos"
El artista Carlos Zerpa
El artista Carlos Zerpa | El Nacional
¿Todo es arte si yo soy artista y digo que lo es?, cuestiona Carlos Zerpa, quien reconoce un grave problema que enturbia los ámbitos creadores. "Internacionalmente, se está manejando mucho un arte conceptual sin concepto, un poco como aquello de poner un zapato encima de una mesa malinterpretando a Marcel Duchamp.

La propuesta artística es un cenicero de los últimos cigarillos que se fumó el artista o los tubos de pasta de diente que utilizó durante un año. No hay concepto detrás de esto, sino un facilismo".

El polifacético artista está convencido de que lo ideal es cuando lo conceptual se une al material idóneo y advierte que el uso de materiales no convencionales no hace que un arte sea vanguardista. "Se puede hacer arte de vanguardia en bronce y se puede hacer el arte más tradicional del mundo en mantequilla", asegura.

--¿La transgresión ha dejado de ser rompedora para convertirse en moda? --Muchas de las acciones de Alejandro Jodorowsky, gran transgresor latinoamericano, fueron muy importantes en su momento, pero si para tener impacto voy a repetir lo que él hizo se convierte en pose, pierde efectividad. La transgresión tiene que ser auténtica, que nazca de uno como artista, si no es tan sólo un disfraz.

--Tiempo atrás, con cuchillos, balas y calaveras su arte hacía un llamado de atención sobre la violencia. Con el aumento de la criminalidad en el país, ¿qué efecto puede tener la obra creada frente a una realidad que la supera? --La realidad siempre será más fuerte que la invención de un artista. Hay un par de piezas que hice y se mantienen vigentes en cuanto a mostrar la violencia. Un ala de cuchillos desde lejos es muy bella, parece una joya, pero cuando te acercas te das cuenta de que las plumas metálicas son cuchillos afilados de 7 pulgadas y se convierte en algo terrible. Kalabala la hice por petición de Desorden Público y aparece en el libro del disco y en el video de "Valle de balas", canción en la que se inspiró.

En esa época había 10 muertes violentas los fines de semana en Caracas, que es mucho, pero imagínate hoy que hay 50, 60 y hasta 100. Es una calavera que tiene una máscara de balas y es muy mala, como la violencia de las balas. Recientemente fue convertida en estampilla de mail art en Canadá y fue usada en grandes vallas en Tijuana, preocupados porque los fines de semana tienen 12 muertos.

Pasa el tiempo y estas piezas que podían ser obras de arte del ayer tienen una vigencia impresionante. Hoy el caraqueño sabe qué sucede sin que los artistas se lo digamos. La realidad es tan contundente que la toma de conciencia está. El próximo paso es cambiar las cosas.

--Hemos asistido a una politización de la vida del país hasta tal punto que tan sólo faltaría por escuchar "Soy chavista, luego existo" o "soy antichavista, luego existo".

¿Cómo la mirada del espectador actual afecta la percepción del arte? --
La polarización está muy marcada con base en el odio, que reina en todas estas diferencias. Es tremendo cuando el arte comienza a mezclarse con estas situaciones. El Gobierno a final de cuentas es el que tiene el poder, el que maneja los premios, los museos y las instituciones culturales.

Jamás participaría en sus salones, en sus eventos, una obra que se aproxime a criticar al régimen. Hemos visto lo contundente y despiadado que ha sido el Gobierno en sus ataques a caricaturistas como Rayma o Weil, porque si no estás con el oficialismo eres un traidor a la patria. Por otro lado, el espectador sabe, así no entienda de arte, por qué se rompen todas las reglas y se otorga el Premio Nacional de Artes Plásticas a un artista por pintar a los pistoleros de Puente Llaguno como héroes.

--Desde hace décadas, en su obra ha criticado la sociedad de consumo que promueve el capitalismo. ¿Qué piensa cuando escucha la prédica anticapitalista del Gobierno? --Es una gran mentira, pero ya están al descubierto. Una cosa es lo que dicen y otra lo que son. ¿Qué tipo de socialismo existe cuando el pueblo sigue siendo paupérrimo y ellos como dirigentes son más millonarios que los millonarios que criticaban? Es absurdo lo que vivimos.

--También ha escarbado en el imaginario de ídolos religiosos y de la patria, como José Gregorio Hernández o Simón Bolívar, figuras que ahora son ensalzadas en los predios oficiales. --Siempre me ha interesado incorporar lo popular. Eso es pop art venezolano. Qué sentido tiene trabajar con imágenes únicamente internacionales si tenemos íconos maravillosos como María Lionza, José Gregorio Hernández o Simón Bolívar. En un momento incorporé estas imágenes porque eran las que se veían en los autobuses, en los mercados populares, en los altares de pueblo. Hoy, como todas las cosas oportunistas de este gobierno, son pilares de esta mal llamada revolución. El primero fue Simón Bolívar, que de hecho nos lo quitaron. Nos expropiaron el color rojo, el Himno Nacional, la bandera. Tantas cosas nos han quitado y las han hecho sólo de ellos; no de Venezuela, sino de los chavistas, del PSUV.

--¿Cómo explicar que sea el Gobierno el que fomente los grafitis, la guerrilla comunicacional? --
El grafiti art nació, con otro tipo de conciencia, en Venezuela con Ángel Martínez Lobo. Entonces, Caracas estaba llena de grillos pintados por todos lados. Los grafiteros siempre han sido perseguidos como delincuentes. Es una gran mentira que hay permisología, porque hay permiso sólo para quien manche paredes apoyando a Chávez y su gobierno. No es lo mismo cuando un chamo sale a la calle con unas latas de spray y sabe que puede ser detenido que cuando el Gobierno le da la pintura y le pide que pinte grafitis alusivos a los ideales revolucionarios. Ese grafiti no está hecho por grafiteros, sino por gente que maneja una agencia de publicidad. ¿Cuál es su fuerza? No, eso es arte panfletario. Si en vez de a Chávez se pintara a Obama y banderas gringas, ¿qué sería? Vendepatria, ¿no? Pero si es Fidel y la bandera cubana, ¿no?

--Como artista no convencional, ¿cuál es su valoración sobre el hecho de que el arte que antes se exhibía en museos hoy ocupe garajes y galpones? --
Si antes era un gran logro poder penetrar en espacios culturales oficiales, mostrar cierta obra no tradicional en museos, hoy sólo podrás tener acceso si militas en las filas ideológicas oficialistas. Convirtieron estas instituciones en parte de su manejo personal. No hay manera de tener acceso. O no te invitan y no tienes el apoyo gubernamental, o ideológicamente tú partes de no ser cómplice de este gobierno respaldando algunos espacios que ya llevan 13 años de haber sido destrozados. Acabaron con las escuelas avanzadas de arte, como la Reverón; con los museos, con los ateneos, con las colecciones. Toman obras de los depósitos y al mostrarlas ponen letreros en los que las explican de una manera revolucionaria, a mí me ha sucedido. Galerías como la Freites y Ascaso están haciendo muestras que al verlas uno dice: Esto debería estar en la Galería de Arte Nacional, en el Museo de Bellas Artes. Al no existir esos espacios para los artistas no revolucionarios, las galerías comerciales han asumido el rol de museos. Espero que en el futuro se rescaten los museos y se les dé vida nueva. En este país el trabajo será de arqueología y reconstrucción.

--¿Se hace arte de vanguardia en Venezuela? --
Hay mucha gente joven haciendo cosas fabulosas y uno dice: ¡Qué voladura de sesos hay aquí! En este momento las imposiciones de galeristas, críticos, curadores, de crear "ismos" no existen y si existen, nadie les hace caso. No todos pintan constructivismo geométrico o figuración realista o abstraccionismo. Todo el mundo hace lo que le viene en gana y eso es maravilloso, porque da una libertad total a los artistas de ser ellos mismos, sin necesidad de ser aprobados o no.

Receta para hacerse amar por los hombres.


Receta para hacerse amar por los hombres.
Carlos Zerpa.

Hay una receta ancestral, la cual es una de las pocas, que no puedo preparar en mi laboratorio. Todas las mujeres dicen que es infalible, porque, bueno, es una receta para hacerse amar por los hombres. Esta receta, esta pócima, está dirigida a las mujeres y no es, definitivamente para algunos hombres, digo esto, porque hay hombres que se interesan por el amor de otros hombres, pero no podrán hacer nada con esta receta y tendrán que utilizar otra, que yo desconozco, pues esta receta, como les dije, es únicamente para mujeres, para que ellas puedan conseguir el amor de los hombres.
Aquí va.
Receta para hacerse amar por los hombres.
Procurare la mujer adquirir o robar, del hombre que escoja, un objeto que sea de plata. Sirve una moneda, un llavero, una hebilla, un botón.
Aproxímese sensualmente, la mujer, al hombre escogido, teniendo dicho objeto de plata, oculto en la mano derecha.
Ofrézcale con la mano izquierda, una copa con vino tinto, en donde se hayan diluido siete gotas de sangre, tomadas de su propio menstruo de ese mismo mes.
Después que el individuo haya bebido la copa de vino, amará forzosamente a la mujer que se la ha dado por “encanto”, por un año”.

No crea que no leyó muy bien, esa parte en donde dice, que hay que poner siete gotas de su propia sangre tomadas del menstruo del mismo mes, porque aunque le parezca extraño es así. Si no, la vaina no funciona.
Quedará la mujer maravillada y no lo podrá creer, porque después que el individuo haya bebido la copa de vino, solo tendrá ojos y voluntad para ella. El hombre caerá a sus pies y la amará forzosamente, por encanto de un año.
¿Y sirve?
Claro que sirve. Pero cuidado, porque con esto no se juega.
Si en vez de poner sangre de su menstruación, la mujer, utiliza sangre de pollo, de ratón o toma su propia sangre, pero extraída de sus venas, la pócima no dará resultado.
Cuidado, porque el hechizo entonces se revertirá y la mujer que lo realiza, por andar cambiando la sangre, ahuyentara al hombre, el cual la repudiará y ella comenzará a presentar una “Alopecia Androgénica”.
Se también la pócima/antídoto, para que el hombre que tomó ese vino con sangre de menstruación, rompa el encanto y se libere. Esa receta si la preparo en mi laboratorio… Pero solo atenderé, a quienes me consulten en privado, ya que no es una receta de cocina, que pongo por aquí y listo… Nooooo, este es un asunto muy, pero muy serio.
Y ya, no les cuento más, para evitar que me miren raro y me tuerzan los ojos, cuando camino por la calle.

ZZ…En el arte definitivamente hay que atreverse, hay que participar de una subversión por la libertad total como dijo el querido maestro Frank Zappa…ZZ