ZZ…Continúo aun hoy en día, escuchando buen Rock and Roll y con la misma idea de cambiar el mundo…ZZ

miércoles, abril 11, 2012

PUNZÓN


Carlos Zerpa



¡Claro que creo en milagros! De no ser así, ¿entonces cómo apareció repentinamente de la nada, ese punzón de hielo en mi mano derecha?

Ese tipo me duplicaba en tamaño, en fuerza y en músculos. Me dio un puñetazo en la cara porque le provocó, y cuando caí al piso, rápidamente se montó sobre mí, se sentó en mi pecho, puso su rodilla derecha sobre mi hombro izquierdo y su rodilla izquierda sobre mi hombro derecho. Me dio bofetadas con su mano abierta, dejaba que su saliva chorreara sobre mi rostro y se reía de mí mientras me abofeteaba una y otra y otra vez. Olía muy mal, pútrido estaba el mal nacido que disfrutaba aprovechándose de mí dolor.

Estaba desesperado, asustado, con miedo y rabia, no sabía qué hacer, no podía hacer en verdad nada contra ese bruto que me golpeaba, cuando de pronto se materializó ese picahielos en mi mano derecha. De donde salió, no lo sé, tan solo apareció y yo, sin pensarlo, se lo clavé en el costado muchas veces hasta que ese enorme animal se desplomó gritando y desangrándose.

Atravesé con la larga punta de hierro su carne entre las costillas, perforando repetidamente su pulmón y su hígado, clavándoselo con fuerza y quizás también cortándole la vena cava inferior, hasta que se desplomó. Yo estaba viviendo un frenesí.

Investigando, supe luego que Sai Baba, ese que era un santón de la India, podía crear cosas materiales del aire sin más, materializaba anillos con su imagen, unas piedras como penes llamadas "Lingam" y cenizas sagradas llamadas "Vibhuti"; todo eso de la nada. Podría decir lo mismo de David Copperfield que con su ilusionismo lograba aparecer tigres y hasta un helicóptero de la nada. De hecho, no he sido el único en estos menesteres.

Pero en mi caso fue algo diferente, pues yo no soy mago ni santo, ni pensé en un punzón de hielo en ese momento de angustia, ni en un cuchillo, ni en una pistola; no pensé en nada, sólo estaba desesperado y asustado. Fue como si alguien me lo hubiese puesto en la mano, como si Mefisto me lo obsequiara, como si desde un universo paralelo un ángel me lo diera… Y entonces, sin más, se lo clavé muchas veces en el costado a ese hijo de puta, hasta sentir su estertor agónico. Él se tiró a un lado moribundo y con la misma yo me puse en pie, para comenzar a correr y alejarme de ese lugar tan rápido como pude, en una carrera hacia no sabía dónde.

He aquí en donde se triplicó el milagro… Sí, sí, se TRIPLICÓ, insisto.

Primero, se materializó el picahielos en mi mano derecha.

Segundo, se desvaneció, se esfumó de mi mano mientras iba corriendo. Sí, sí, sí, sé que suena loco, pero desapareció, tal cual como vino, de la nada así mismo se fue.

Y tercero, lo más arrecho y misterioso de todo esto es que su dibujo hiperrealista, como una fotografía, apareció tatuado en mi pecho encima de mi corazón.

Este tatuaje que ven aquí en mi pecho, este tattoo de un picahielos manchado de sangre, es parte del milagro de aquella tarde un 23 de Enero del año 2012.

¡Claro que creo en milagros! De no ser así, ¿entonces como apareció de la nada, este punzón de hielo tatuado en mi pecho?

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ZZ…En el arte definitivamente hay que atreverse, hay que participar de una subversión por la libertad total como dijo el querido maestro Frank Zappa…ZZ